Leandro, el toreo y el triunfo
Texto
De principio a fin, Leandro de Andalucía se adueñó de la tarde. Le puso su sello, pero por la vía del buen toreo. Porque el torero de Villapinzón fue el autor del mejor toreo de la novillada con la que se abrió la temporada bogotana. Y eso que, sobre el papel, las apuestas de la mayoría no estaban a su favor. Pero quizás esa comodidad, de no cargar el peso de la tarde, la aprovechó Leandro no sólo para sorprender, sino para confirmar que es el mejor de los novilleros del centro del país. Leandro, además, fue el único en imponerse a un encierro de Santacoloma. Complejo, como es característico en este encaste, pero con el que un triunfo tiene mayor peso. Y así, de peso, fue el triunfo de Leandro. La oreja vino en el cuarto, una faena que tuvo emoción por la vía de la transmisión, pero sobre todo del temple que supo conducir las embestidas de un novillo bravo. Las series, por ambos pitones, fueron de cinco muletazos. Las de naturales llevaron un trazo impecable.
Antes, con el primero de la tarde, Leandro brilló con el capote, en el saludo por verónicas, y en la chicuelinas ceñidas con que probó las embestidas del toro tras el tercio de varas. El torero estuvo en buen nivel ante un toro que manseaba y se quedaba corto. En esas el toro lo cogió de fea manera, pero a pesar del puntazo en el escroto, siguió en pie de lucha, con valor, y para irse a la enfermería con la cabeza en alto. Las apuestas de la tarde rodeaban a Sergio Blanco. El novillero colombiano más placeado, gracias a que lleva dos temporadas en España. Y por eso la lupa de la exigencia se tendía sobre sus hombros. Blanco tuvo un lote muy complejo. El que ofreció mayores dificultades de la tarde si se quiere. Ante esas complicaciones, el torero bumangués apostó por la voluntad y la disposición. Pero fueron insuficientes para que su toreo se viera por encima de las adversidades. Hubo algunos muletazos de buen trazo, pero no alcanzaron para colmar las expectativas, y su presentación en Bogotá fue un exigente examen del que tendrá que sacar algunas conclusiones. El español Luis Gerpe, que debutaba con picadores, mostró detalles aislados de que lleva por dentro un buen concepto. Sobre todo en la forma como dibuja los lances a la verónica, y el comienzo de sus muletazos, especialmente los naturales. Sin embargo, el toreo que intentó practicar no era el más adecuado para las características del Santacoloma. Su primero, tercero de la tarde, fue un toro bravo que embestía con mucha emoción. Y las tandas no fueron largas porque Gerpe comenzaba bien, pero luego el novillo era el que imponía. El sitio y la colocación serán asignaturas por corregir. El que cerró plaza desarrolló violencia, y allí el español deambuló entre tropiezos y falta de temple.
Ficha Bogotá, plaza de toros de Santamaría
Se lidiaron seis novillos de San Martín, aunque desiguales de hechuras, serios de presentación. Bravo y emotivo el tercero, con clase el cuarto. Interesante el quinto. Complejos primero, segundo y sexto. Pesos: 477, 400, 380, 378, 440 y 447 kgrs
Leandro de Andalucía (Grana y oro): Palmas tras aviso y oreja Sergio Blanco (Azul celeste y oro): Palmas tras aviso y Silencio tras dos avisos Luis Gerpe (Grosella y oro): Palmas y silencio tras aviso
Leandro de Andalucía fue atendido en la enfermería de un puntazo en el escroto. John Jairo Suaza Chiricuto y Ricardo Santana saludaron por banderillas a cuarto y sexto respectivamente. Notable brega de Santana al tercero. |