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LA TAUROMAQUIA COLOMBIANA EN LOS 75 AÑOS DE LAS VENTAS
El 17 de junio de 1931 se celebró la primera corrida de toros en la recién construida plaza de toros Monumental en el barrio Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid. Desde entonces, Las Ventas, nombre que adoptó del barrio donde se edificó, se considera el escenario taurino más importante del mundo, no sólo por el número de festejos que año tras año alberga, sino porque es el lugar ideal para que toreros de todo el mundo catapulten sus carreras a la cima y la fama del toreo. Las Ventas, que este año cumple 75 años, ha visto pasar por su ruedo a 15 matadores colombianos, siendo César Rincón el que más triunfos ha conquistado: 14 orejas y seis salidas a hombros.
Pese a que los registros históricos señalan al 21 de octubre de 1934, día en que actuaron Juan Belmonte, Marcial Lalanda y Cagancho, ante toros de Carmen de Federico, como la inauguración oficial de la Monumental madrileña, la primera corrida que se recuerda en Las Ventas fue la del 17 de junio de 1931, cuando el entonces alcalde de Madrid, Don Pedro Rico, organizó un festejo con el fin de recaudar fondos destinados a paliar las dificultades de los pobres de la capital madrileña, que como todo el mundo sufrían las consecuencias de la grave crisis económica de 1929, pero que en Madrid se habían agraviado por el denominado “Paro Obrero” del 31. Aquel entonces, el excelentísimo ayuntamiento de Madrid programó un festejo benéfico en el que se lidiaron ocho toros, cedidos por otros tantos ganaderos.
Fueron lidiados por los matadores Diego Mazquiarán “Fortuna”, Marcial Lalanda, Nicanor Villalta, Fausto Barajas, Luis Fuentes Bejarano, Vicente Barrera, Manuel Mejías “Bienvenida” y el mexicano Fermín Espinosa “Armillita”. Tras ese primer festejo en Las Ventas, tuvieron que pasar tres años para que se volviera a ofrecer un espectáculo taurino, por lo que aquella corrida del 21 de octubre del 34, con Juan Belmonte como director de lidia, fue considerada la primera oficial. Y tuvieron que pasar 25 años para que en el considerado primer ruedo del mundo se presentara un torero colombiano.
El primero en hacerlo fue Pepe Cáceres, entonces en calidad de novillero,quien tras auspiciantes actuaciones en otras plazas españolas, la maestranza de Sevilla por ejemplo, se presentó en Las Ventas el 17 de junio de 1956. Precisamente, cuando Las ventas conmemoraban los 25 años de su primer festejo, Cáceres actuó junto a los españoles Curro Puya y Juan Antonio Romero. El maestro de Honda repitió actuaciones en sendas novilladas celebradas el 26 de junio, así como el 12 y 15 de julio de ese año, y años más tarde, lo haría como matador de toros.
Pero en ese mismo año, 1956, José Zúñiga “Joselillo de Colombia” se constituyó en el primer matador de toros colombiano en presentarse ante la afición más exigente del mundo. Joselillo lo hizo el 12 de octubre de 1956. En la ya olvidada corrida de la hispanidad, el vallecaucano confirmó su alternativa al hacer el paseíllo junto al mexicano Guillermo Carvajal y el español José María Martorell, quienes oficiaron como padrino y testigo respectivamente.
Cáceres lo hizo el primero de mayo de 1958 cuando en compañía de Rafael Ortega y Antoñete, lidió una corrida de Clemente Tassara. El toro de la ceremonia se llamó “Saltador” al que el maestro de Honda le cuajó una gran faena. Dio dos vueltas al ruedo pus sus reiterados fallos con la espada le impidieron cortar el doble trofeo.
En 1976 fue Jorge Herrera el confirmante. También lo hizo dentro de la feria de San Isidro, el 16 de mayo de 1976. Palomo Linares, en presencia de Paquirri, le cedió la lidia y muerte de “Aliñado”, número 52, 525 Kgs., de la ganadería de Juan Mari Pérez Tabernero.
El 9 de julio de 1979, Enrique Calvo “El Cali” confirmó su doctorado adquirido en Aranjuez. De manos de Julio Robles y con Roberto Domínguez de testigo, El Cali fue el séptimo colombiano en presentarse como matador en Las Ventas.
Ese mismo año, el 12 de octubre, otro torero colombiano actuó en Madrid, pero esta vez para tomar la alternativa. Fue el palmireño Paco Mena, que tras haber actuado de novillero en San Isidro, y gracias a la gestión de su amigo Pedro Gutiérrez “Niño de la Capea”, tomó la alternativa de manos del sevillano Manolo Cortés con el testimonio de Lázaro Carmona, en la última corrida de la temporada del 84 en Las Ventas. Mena tiene el prestigio de ser el único colombiano en doctorarse en Las Ventas. Tuvo que pasar más de una década para que un torero colombiano confirmara en la Monumental madrileña. Y en la temporada del año 2000 de nuevo dos toreros colombianos se presentaron en calidad de matadores en el ruedo de la capital española. El 7 de mayo Paco Perlaza hizo el paseíllo una semana antes de que comenzara la feria de San Isidro de aquel año. Tras haberse doctorado en Calanda (Teruel), Alternó con José Luis Bote y Alberto Elvira en la lidia de toros de Fermín Bohórquez. Su tarde fue agridulce ya que en el último toro de la tarde sufrió una cornada en el muslo izquierdo que le impidió matar el toro. Estaba anunciado en la primera corrida de la feria de San Isidro para lidiar toros de Hernández Pla, pero la gravedad del percance también fue obstáculo de que representara al país en la primera feria taurina del mundo. En pleno verano, el antioqueño José Gómez “Dinastía” confirmó su alternativa. El 30 de julio, Luis de Pauloba, en presencia de Luis Miguel Encabo, le cedió la muerte del toro “Matajacos”, número 32, de 505 kilos, de la ganadería de José Escolar. Como anécdota, el colombiano sufrió una cornada en la nuca estando detrás del burladero. Un toro que le correspondía a Encabo embistió por encima del burladero cazando al colombiano. Pasó a la enfermería donde fue suturado y mató el sexto (habían corrido turno) al que lo toreó bien y dio una vuelta al ruedo. La actuación de Dinastía le permitió torear dos veces más en Madrid aquella temporada.
El 20 de julio de 2002, una fecha muy patriótica para nuestro país, el caleño Diego González regresó a Madrid, esta vez de matador. En 1994 había cortado una oreja de novillero en Las Ventas y ocho años tardó para que la principal plaza del mundo volviera a abrirle las puertas. Confirmó su doctorado con toros de Antonio Gavira; su padrino fue Alberto Ramírez y Manuel Jesús “El Cid” actuó en calidad de testigo. La de Diego González había sido la última de las ceremonias de toreros colombianos hasta que en 2005 Luis Bolívar la recibió en el marco de la feria de San Isidro. Avalado por dos temporadas novilleriles en las que, en total, cortó tres orejas en Las Ventas, Bolívar fue uno de los toreros que en el San Isidro de 2005 confirmaron sus doctorados. Los hizo el 25 de mayo ante toros de Atanasio Fernández con Dávila Miura de padrino y Sebastián Castella de testigo.
Volvió a actuar en Las Ventas el 3 de junio matando un encierro de Victorino Martín, siendo la primera vez que un colombiano se anunciaba ante un encierro del prestigioso ganadero de Galapagar en plena feria de San Isidro. La más reciente confirmación de un torero colombiano fue la del manizalita Guillermo Perlaruiz, quien el domingo 21 de agosto de 2005 consiguió uno de los sueños de todos los toreros del mundo, y que hasta el momento, sólo 15 de los nuestros lo han conseguido. Perlaruiz actuó junto a Lidió al murciano Rafaellilo y Julio Pedro Saavedra, y el encierro perteneció a la ganadería de El Sierro.
Cáceres, en 1956 fue el primero, y tras el lo hicieron Alfonso Vázquez “Vázquez II”, quien a propósito se presentó como novillero junto a Curro Romero quien también debutaba en la capital española (el 18 de julio de 1958), Oscar Cruz y Enrique Trujillo (en 1963) así como El Puno, Jorge Herrera, El Cali, Jairo Antonio Castro, Leonidas Manrique, en años sucesivos. El primer colombiano en actuar como novillero en la Feria de San Isidro fue el palmireño Paco Mena, quien lo hizo el 30 de mayo de 1984, con novillos de Cunhal Patricio y junto a los españoles Lucio Sandín y Manuel Cascales. Mena, el 12 de octubre de ese año tomaría la alternativa en Las Ventas. Es preciso aclarar que en tres oportunidades (en los “San Isidros” de 1984,1985 y 1986) había actuado el novillero Rafael Camino Barbero, que aunque sea considerado español, nació en Bogotá y es sobrino del ganadero Carlos Barbero.
Como novilleros también se presentaron los actuales matadores José Gómez “Dinastía”, en 1992; Diego González en 1994, Paco Perlaza en 1999 y Ramiro Cadena en el 2000. Manuel Libardo lo hizo el 8 de agosto de 2003 ante novillos de Guadaira, mientras que los toreros colombianos que más recientemente han hecho el paseíllo en Las Ventas han sido Andrés de los Ríos en 2004 y Héctor José en 2005.
El capítulo de triunfos para los toreros colombianos se traduce a los nombres de Pepe Cáceres, César Rincón, Luis Bolívar y Diego González, quienes han sido los únicos que han conseguido dar vueltas al ruedo con orejas en la mano. El primero en hacerlo fue Pepe Cáceres. Aunque desde su confirmación de alternativa, en 1958, el colombiano había realizado faenas destacables, no las había firmado con la espada, por lo que el máximo premio que había conquistado era vueltas al ruedo. Pero el 29 de abril de 1962 paseó su primera y única oreja en esta plaza.
También Dinastía consiguió, en la temporada de 2000, repetir tres veces su paseíllo en Las Ventas tras haber dado sendas vueltas al ruedo. Como novillero, Diego González en 1994 cortó una oreja el día de su presentación en Madrid Fue el 11 de septiembre, al segundo novillo de su lote que pertenecía a la ganadería de Espartaco.
Pero es César Rincón el único colombiano que ha sido considerado “Torero de Madrid”. Este privilegio lo consiguió el bogotano gracias a haber cortado 15 orejas y salir a hombros por la puerta grande de Las Ventas.
El primer gran triunfo de la tauromaquia colombiana en Madrid fue el 21 de mayo de 1991, cuando César Rincón cortó dos orejas al toro “Santanerito” de Baltasar Ibán. Fue el sexto toro de la duodécima corrida de la feria de San Isidro de ese año, en la que también actuaron Curro Vázquez y Miguel Espinosa “Armillita Chicó”. Tras su triunfo, Rincón se ganó la sustitución del convaleciente Fernando Lozano, y junto a Ruiz Miguel y Espartaco completó la terna del 22 de mayo de 1991. El colombiano cortó las dos orejas del sexto, toro de la ganadería Murteira Grave de nombre “Alentejo”. Fue declarado triunfador absoluto de la Feria de San Isidro y abrigado con esa condición participó en la Corrida de Beneficencia de ese año, en la que actuó mano a mano con Ortega Cano el 6 de junio de 1991.
Cortó tres orejas a toros de Samuel Flórez y salió, por tercera vez a hombros, esta vez junto al torero español y al ganadero. Se despidió de la afición madrileña en 1991 el martes 1 de octubre. Alternó con José Mari Manzanares y David Luguillano y cortó una oreja al segundo, de la ganadería de Sepúlveda, y otra más al quinto, perteneciente al hierro de Joao Moura. César Rincón volvió a cortar una oreja el 6 de junio de 1994 al toro “Bastonito” de Baltasar Ibán, el único que pudo matar esa tarde pues tuvo que pasar a la enfermería tras pasear la oreja que más sangre la ha costado en Las Ventas. Aquel día actuó junto a Emilio Muñoz y Juan Mora.
VUELTA CON SABOR AÑEJO En Madrid también han triunfado, a su manera pero con gran categoría, toreros subalternos. En 1991 César Rincón contó con el concurso del carismático Rodrigo Arias “Monaguillo”. El torero de plata de Manizales estaba por esos días acostumbrado a poner los tendidos de las plazas colombianas “boca abajo” cuando cubría el tercio de banderillas y saludar con la montera en la mano. Incluso, fue quien acostumbró a los presidentes de los festejos a cambiar el segundo tercio al tras el tercer par de banderillas. Así llegó a España y se desmonteró en la corrida de beneficencia tras cubrir el segundo tercio del cuarto toro del encierro de Samuel Flores.
Pero el triunfo más apoteósico de un torero subalterno ha sido sin duda el del picador Anderson Murillo. El sábado 9 de junio de 2001, en el último festejo de la feria de San Isidro de ese año, se lidiaban los toros de Victorino Martín a cargo de Luis Francisco Esplá, Manuel Caballero Uceda Leal y sus respectivas cuadrillas. Y la lidia del cuarto toro de la tarde fue la más emocionante del festejo, especialmente por el primer tercio protagonizada por “Bodegón”, número 139 de 524 Kilos. Esplá lo colocó a poco metros del peto, y Anderson Murillo lo picó en todo lo alto.
Luego, el matador alicantino lo situó a más de tres metros, distancia en la que Bodegón parecía remiso. Anderson Murillo no dejó que acortaran la distancia, y en cambio se puso a torear con el caballo y con el regatón de su vara. Bodegón decidió aceptar el cite de Murillo con fuerza y el picador colombiano lo agarró en todo el morrillo. La gente se paró a aplaudir el puyazo, el cual repitió en una tercera vara. Murillo recibió una ovación de gala y se vio obligado a destocarse del castoreño en su recorrido a caballo por el callejón de la plaza de Las Ventas. Luego vino la técnica y valiente lidia de Luis Francisco Esplá que le valió una meritoria vuelta al ruedo. Cuando la hacía, Anderson decidió saludarlo con el castoreño y el matador español se vio obligado a invitar al colombiano a dar la vuelta al ruedo. Emotivo momento.
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