Luis
Bolivar...La esperanza
Muchos
toreros que actuaron en Cali durante los últimos años
del siglo pasado, recordaran a un menudo jovencito que pasaba banderillas
y recogía capotes para ver las corridas desde el callejón.
Hoy, se encuentran con él en el patio de cuadrillas, no para
encomendarle maletas sino para alternar con él. Luis Bolívar,
el más reciente matador de toros colombiano, cumplió su
primera temporada como matador de toros. Y sus actuaciones alimentan
la esperanza de tener un torero en lo más alto del escalafón.
Hace
casi cuatro años, Luis Bolívar emprendió viaje
a España con el objetivo de hacerse matador de toros. Antes había
estado en la Escuela Taurina de Cali donde debutó sin picadores
en unas novilladas pre feria, en las que además de convertirse
en aspirante recibió un serio bautizo de sangre. Tras pasar cuatro
inviernos con su familia en Madrid, regresó a Colombia, esta
vez crecido como hombre y convertido en el matador de toros colombiano
de mayor proyección.
Precedido
de la más importante trayectoria que un novillero colombiano
ha hecho en España, donde debutó en el 2002 con picadores
nada más ni nada menos que en Madrid, plaza que ha sido el hilo
conductor más importante de su trayectoria. Tras su debut, Bolívar
actuó por dos veces en las ferias de San Isidro y de la Comunidad
durante las temporadas del 2003 y 2004, y a su saldo, más que
favorable, sólo le faltó abrir la Puerta Grande, la cual
le hurtaron el 27 de mayo de 2003. Sin embargo, tres orejas cortó
en Las Ventas y fue triunfador de novilladas en plazas tan importantes
como Valencia, Pamplona y Sevilla, obteniendo el trofeo más importante
que sueña cualquier novillero, como es la oreja de plata de Radio
Nacional de España.
Tras
su accidentada alternativa el 24 de julio en Valencia, donde una fuerte
cornada estuvo a punto de partirle un pulmón y truncarle su carrera,
Luis Bolívar, esta vez con Victorino Martín García
como apoderado, reapareció en Ibagué, plaza que pasará
a la historia como la primera en ser pisada por el joven torero caleño.
Desde
aquel 19 de diciembre Bolívar presentó las cartas de quien
quiere convertirse en la nueva figura del toreo, exhibiendo las armas
de su tauromaquia y de su personalidad, cimentadas en una gran carga
de raza y ambición que han fortalecido su toreo.
La
presente temporada colombiana ha sido la ocasión para que Luis
Bolívar se consolide como la principal esperanza del toreo colombiano,
no solo por su juventud, sino por su alta proyección en los ruedos
del planeta taurino.
Bolívar
debutó en Cali el pasado 27 de diciembre ante toros de Ernesto
González, haciendo terna con Diego González y Paco Perlaza.
Aquella tarde Bolívar se ganó el público de su
ciudad a base de un toreo emotivo y de gran transmisión en el
primero de su lote. Un destacado Santacoloma con el que pudo cortar
dos orejas en una faena que brilló más por su entrega
y deseos de agradar. El segundo toro de su lote tuvo las complicaciones
propias de este encaste y que pusieron a prueba el fondo de su toreo.
Esta faena, aunque menos acogida por el público, marcó
un punto de partida y fue bien valorada por los profesionales.
Pero,
la mejor cara de su toreo la mostró el 30 de diciembre con un
bravo toro de Alhama, que tampoco planteó facilidad para el joven
torero. Bolívar se expresó con temple e inteligencia,
aunque un exceso de confianza por poco lo manda a la enfermería,
en uno de los momentos más aparatosos y dramáticos de
la feria. Tras el infortunado episodio, Luis volvió a la cara
del toro e interpretó un toreo de mayor calidad, pues hubo series
de mano baja y relajada que le valieron abrir, por primera vez en su
carrera, la puerta del Señor de los Cristales, y, a la postre,
hacerse con el trofeo a la mejor faena de la feria.
Se despidió del público de su ciudad con un gran ambiente
la noche del festival, donde lidió un complicado novillo de Salento
al que le ganó la pelea tras un comienzo muy torero y poderoso,
fundamentales para hacer la faena que le pudo robar.
No
se fue de vacío en Manizales pues cortó una oreja en el
festival del 10 de enero. Pero la capital caldense no pudo ver las bondades
de su toreo, y tuvo que conformarse con su férrea voluntad, pues
la corrida de La carolina fue infumable y nulas opciones de triunfo
le ofreció al torero.
Su primera etapa en la temporada colombiana la culminó en Duitama,
plaza que pudo testimoniar el temple como principal argumento de su
toreo. El segundo de su lote de toros de Santa Bárbara tuvo calidad
pero la poca fuerza que atesoraba amenazó con impedir el triunfo.
Sin embargo, Luis Bolívar consintió al máximo la
boyante embestida de su oponente y a media altura alargó su viaje.
Gracias a esos planteamientos, y a que sus series de muletazos no tuvieron
mácula alguna, el toro fue a más y tuvo un gran final.
Si cortó una oreja fue por que el toro se tragó un entregado
volapié que parecía certero.
Aún
falta su última actuación en Colombia, y Medellín
será la escala final de la primera temporada en su país.
El 19 de febrero, y ante toros de Ernesto Gutiérrez, ofrecerá
las armas finales antes de su primera temporada como matador de toros
en Europa, donde tendrá los duros compromisos de Valencia, Madrid,
Pamplona y muy seguramente, Sevilla. Pero su paso por Colombia los ha
saldado con triunfos importantes y con un gran ambiente, que favorece
la ilusión de los públicos del país en ver a su
nueva promesa.