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ENTRE EL DRAMA Y EL MOTÍN
 

 
Texto y fotos
Rodrigo Urrego
    

Para muchos, era el cartel señalado. Pero la expectación desbordante se fue desinflando, uno a uno, cada vez que salían los toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Porque la corrida, deslucida, con seis toros de jóvenes anatomías, aunque preciosas hechuras, fue motivando un enfado que a punto estuvo de convertirse en alteración del orden público.


Y en medio de ese ambiente, hostil, y muy cercano al motín, Sebastián Castella se encontró con un muy feo e inoportuno disgusto: la fractura de la clavícula de su hombro izquierdo. Y es que la tarde no estaba para gestos épicos. El público no estaba dispuesto a valorarlos.  Pero el francés, que había intentado hasta el cansancio las embestidas del apagado tercero, se fue a matar y dejó una gran estocada.    Con el toro agonizante, quiso adornar la muerte del animal muy con sus muslos en la testuz. Parecía todo controlado, pero en elúltimo aliento del animal, levantó sus pitones y volteó de fea manera a Castella. Ambos cayeron en la arena. El toro no se pudo levantar por los efectos de la espada. Castella tampoco lo pudo hacer porque tenía su brazo izquierdo roto.

Una oreja fue un premio que le supo a poco. Por eso Castella, agarró la oreja con rabia y con lágrimas en los ojos. Antes de ir caminando a la enfermería sabía que la tarde le resultó muy costosa.


Juan Mora regresó a Medellín tras diez años ausente. El público lo animó y supo agradecer las pinceladas de su toreo con capote y muleta.
El placentino estuvo muy esforzado en el sexto, toro que debía lidiar Castella. Fue un toro que se movió con transmisión, más que por clase o calidad, que no la tuvo en ningún momento, por las complicaciones, que fueron muchas.

 

Poco recorrido y orientado. Pero Mora apuró y atacó, sin embargo, no consiguió que el público, enfadado, quisiera castigar a quien consideraba responsable del naufragio, pues a esas alturas, los dedos inquisidores buscaban al ganadero César Rincón.


Pepe Manrique tuvo que luchar con dos toros sin clase ni fondo, y con el público siempre a la contra. Con el segundo de la tarde, el bogotano anduvo con varias precauciones. El quinto de la tarde, un castaño más hecho que el resto del encierro, estuvo valiente ante un toro de embestida descompuesta y peligro sordo. Pero el esfuerzo ya era insuficiente.

El ganadero César Rincón, quien se encontraba participando de la transmisión de la cadena radial RCN, tuvo que salir bajo protección policial.
 
 
FICHA DEL FESTEJO
Medellín, plaza de de toros La Macarena
Sábado 12 de febrero de 2011
Cuarta de abono
Media plaza  
 
Se lidiaron seis toros de Las Ventas del Espíritu Santo, desiguales de presentación y algunos muy protestados
por su escaso trapío. Quinto y sexto los que más se movieron, aunque con complicaciones. Pesos: 453, 460, 452, 480, 450 y 473 Kilos
  
Juan Mora
(celeste y oro)
silencio, silencio y ovación.
Pepe Manrique
(tabaco y oro)
silencio y silencio
Sebastián Castella
(azul marino y oro)
Una oreja
 

Dos tercios de plaza. Sebastián Castella fue trasladado al Hospital Pablo Tobón Uribe, para ser intervenido quirúrgicamente.