FIGURAS DEL TOREO HONORARIAS
Pero por encima de todo y todos un Julián López el Juli, serio, sereno y sin importar abrir o cerrar cartel, no necesitó las tres tardes que exigieron algunas figuras del toreo “honorarias”.
Barcelona 30 de marzo del 2010
Ilustracion Pedro Soler |
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Ha terminado la primera gran prueba del calendario taurino 2010 en España, con aciertos y desaciertos, la feria de Sevilla ha dejado muchas cosas en que pensar pero principalmente ha dejado una profunda reflexión a los que piensan en llegar a ser algo o alguien en el toreo.
Precisamente transcurría la feria cuando leía algunos de los Cuadernillos Taurinos “Los Ases Del Toreo” escritos por los años veinte y principio de los treinta del siglo pasado, de Tomas Orts, “Uno al Sesgo”. En el cuadernillo de Juan Luis de la Rosa, Orts elogiaba sus cualidades como torero y como persona, la verdad de este torero lo único que sabía es que fue el primer espada el día en que Manuel Granero encontró la muerte en el toro Pocapena en la plaza de Madrid alternando en el cartel con Marcial Lalanda.
Orts, textualmente de Juan Luis de la Rosa dice: “Juan Luis de la Rosa torea bien y sabe mucho; y eso explica que la afición lo considere y tenga colocado en esta situación, que pudiéramos llamar una cosa así como “en expectativa de destino”, o para cubrir vacantes, o algo parecido, que ha sido siempre la situación de aquellos toreros a quienes reconociéndoseles condiciones para aspirar a un buen puesto, por cierta cosa, que cada uno se explica a su manera, no lo ocupan sino de un modo honorario: son primeras figuras “honorarias”.
Pero a qué viene esto? Uno al sesgo, cita varios toreros que cumplen con esta condición como Currito Cúchares, Lagartijo Chico (primer marido de la madre de Manolete) y lógicamente en citado Juan Luis de la Rosa. Esta lista es infinita en el pasado y presente de la fiesta con nombres que han quedado olvidados pero también con nombres no tan olvidados y que en este siglo han tenido su momento. Son toreros que conocen de sobra la técnica y es difícil quedar mal en un cartel, pero por su personalidad, excesiva regularidad o falta de naturalidad, cuesta decir algo más para encumbrarse a lo más alto. Creen haber llegado arriba por una o algunas grandes tardes. Con todo el respeto, como dice Joaquín Sabina, “con cinco minutos de fama retiró a su mama”.
Creo que la técnica y los buenos momentos deben ser administrados por consejeros y apoderados. Un torero que empieza y que espera tener una carrera de veinte años por delante no puede con pocos años de alternativa esperar en su repetición llenar la plaza México después de una buena tarde, torear cuatro festejos en Cali (casi media feria), otras tantas en Madrid (vaya usted a saber cobrando cuanto), matar seis toros en Las Ventas, o aparecer en el cartel de la feria de abril en un mano a mano como una de sus tres tardes. Sin duda el querer ser algo mas, lleva a este tipo de gestas pero el gran riesgo es que el público lo de por “visto” y entre en las filas de las figuras honorarias.
La feria ha sido un gran toque de atención para estos toreros, que ven el ritmo que pueden mantener solo muy pocos y que no es consecuencia de los sorteos. No necesariamente dependen de la suerte para estar en el frenético tren de la temporada como lo hizo ver Morante de la Puebla con un poder lidiador y un sitio al que está llegando en la historia que nadie esperaba, el de ser un torero de arte y poder. O José María Manzanares pudiendo con los toros y perdiendo la Puerta del Príncipe por culpa de su gran fuerte, la espada. Pero por encima de todo y todos un Julián López el Juli, serio, sereno y sin importar abrir o cerrar cartel, no necesitó las tres tardes que exigieron algunas figuras del toreo “honorarias” para demostrar su sitio, colgando su nombre junto con Morante de la Puebla y un herido José Tomás como los ejes de la temporada, seguidos muy de cerca por José María Manzanares.