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SAN ISIDRO

BOLÍVAR Y AGUILAR OVACIONADOS

 


Información de www.mundotoro.com
Tomado de Internet

Foto www.mundotoro.com.

Sergio Aguilar

La corrida duró mucho y fue más dura para Sergio Aguilar. Paró cuatro toros, un burraco de clase sin fuerza de Tabernero, uno de gran bravura de Domínguez Camacho al que pareció partirle un rayo, otro muy feo y muy blando de Torrehandilla y por fin uno Conde Mayalde, más feo que el portero del infierno, que se tiró unos minutos en el peto haciendo pelea de lo que no era. Fijo y encelado como un bravo, luego fue toro gastado y a la defensiva. Por la izquierda y en los medios, entre el viento y la condición del toro, Aguilar se vio volteado con la muleta en la izquierda y se libró de cornada por milagro. Torero duro, se la puso otra vez por el mismo pitón y luego, más cerrado, con la derecha, por donde el toro se tragó algún pase por su firmeza, pero reponía y era malage. Incluso se la puso otra vez con la zocata, muy pegado a las tablas. Buena estocada tras pinchazo.

El quinto, con el hierro titular, lavado de cara, astifino y alto, se vino muy rebrincado y con ínfulas, pero sin meter jamás la cara. Eligió esta vez los terrenos de dentro el torero, aunque la corrida pesó menos en las afueras. Allí se puso firme una y otra vez por un pitón y por el otro, con el toro cada vez más aplomado y a la defensiva, sin regalarle nada, sin ser generoso con quien lo era. Siempre con ese aire de torero serio y digno, Aguilar se tragó el tiempo que dura y lo duro. Hubo más dureza, falta de clase, embestidas sin atemperar en dos toros de Fundi y Bolívar. El primero, toro de Fundi, de trapío justito, corto de cuello y astifino, prometió algo que no era cierto: buen movilidad. Que va, pasó a tirar derrotes por arriba en una embestida sin entrega. El sexto, (nueve y media de la noche, me da una cajita por favor, que quiero que me dure), segundo del colombiano, fue toro de cuerpo, cuajo, hechuras y cara muy, muy bonita para Madrid, pero se movió como lesionado, incapaz de mantenerse en pie.

 

Burraco suelto de carnes, cinqueño y protestado de salida, fue el tercero toro tratado con mimo en varas, en donde se acostó en el peto, y salió como dolido tras una voltereta al meter pitones en el suelo. Comenzó a cobrar vida en banderillas, se vino fuerte y a la muleta de Bolívar llegó con brios y emoción. Acertó el torero a decidirse por los terrenos de afuera porque el toro, tras las primeras tandas en las que le dio distancia, se vino con la velocidad del rayo y la cara suelta por arriba. Esa emoción se atemperó en una segunda tanda más larga con dos muletazos más por abajo en los que respondió bien el toro y otra más donde hasta pareció ver reducida la velocidad, con el público metido de lleno en la faena. Algo más cerrado, la siguiente con la izquierda quedó deslucida y luego pareció otro toro, pasando con la cara por arriba. Fue faena muy molestada por el vendaval, con el toro mejor en las afueras, de más a menos. Falta por ver lo que hubiera sucedido en el tramo final en los terrenos de afuera, con la misma distancia y con la mano derecha.

Menos falta por ver en el de El Fundi, un burraco con algo de cárdeno, zancudito, recordando en algo a lo de santacoloma, sin que parezca herejía, noble por los dos pitones. Fundi se acopló con él en dos tandas, en las afueras, el resto de las series mezclaron cites de cierta precaución y oficio, pero al final la sensación fue de faltar. Faltó ahí y no en la tarde, que duró mucho, fue dura a ratos, que duró lo que depende, y lo que depende en Madrid no se vende en farmacias ni provoca ovaciones en las saunas.

Plaza de toros de Las Ventas. 21 festejo de San Isidro. Toros de Javier Pérez Tabernero, muy desigual de hechuras, con algunos lavados de cara, otros más hondos y de comportamiento dipar. Hubo un toro con emocion, el tercero, y otro más toreable, el cuarto. Uno de Conde de Mayalde (2º tris), peligroso. El Fundi, silencio en ambos; Sergio Aguilar, ovación en ambos; Luis Bolívar, ovación tras aviso y silencio.