IBAGUÉ: MONDOÑEDO Y JAIRO MIGUEL HABLARON EL IDIOMA DEL TRIUNFO
El buen encierro de Mondoñedo y la actitud arrolladora del español Jairo Miguel fueron la nota destacada de la corrida celebrada en Ibagué. Álex Castañeda cumplió su reto personal de convertirse en matador de toros, y dio el primer paso, premiado con una oreja. El Gino tuvo una tarde con poca trascendencia.
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El hierro más antiguo de Colombia, y el torero más joven del mundo se dieron cita en Ibagué. Y además, Mondoñedo y Jairo Miguel debutaban en la plaza de toros Pepe Cáceres y allí no solo se vieron las caras, sino que hablaron el mismo idioma. Mondoñedo triunfó con un encierro correcto de presentación. Tuvo muchas virtudes, exceptuando el sexto, pero de resto, todos ofrecieron posibilidades, unas mejor aprovechadas que otras. Y Jairo Miguel lo hizo con actitud como su carta principal, de torero dispuesto a conquistar el éxito con entrega. Jairo Miguel tuvo en suerte dos toros notables, por calidad. Su primero humilló tanto que su hocico dejaba huella en la arena. Y el joven torero español interpretó muletazos con calidad en la primera parte de su faena, antes de cerrar su obra con alardes de valor que fueron muy acogidos por el público. Tres pinchazos dejaron todo en una sola oreja. El quinto, un bello castaño, tuvo calidad, aunque menos y codicia y terminó refugiado en tablas. No fue obstáculo para que el torero de Cáceres pisara sus terrenos y ligara muletazos, a veces intercalando ambos pitones, y otras dejando la muleta en la cara del toro y llevándolo en rededor de su cuerpo. Faena emotiva que tampoco contó con el acierto con los aceros. La vuelta al ruedo, que el público le obligó a dar, fue un premio corto del que hubiera sido un triunfal debut como matador en Colombia.
El otro hecho noticioso de la tarde fue la alternativa de Álex Castañeda, un hombre que tras superar problemas que incluso, por poco, le cobran la vida, se empecinó en cumplir su sueño de ser matador de toros. Ese primer paso de su carrera le significó una oreja. Premio que conquistó gracias a un toro de notables condiciones, que además, tenía una embestida muy templada, y que fue ideal para lo que el torero era capaz de dar. Castañeda estuvo dispuesto y consiguió algunos muletazos templados. La estocada fue efectiva y eso precipitó que la presidencia otorgara el trofeo. El sexto fue más complejo, quizás por la poca luz, no tuvo entrega en el primer tercio. Y salió suelto cuando fue castigado. Eso sí, el puyazo fue muy largo y excesivo, y el toro llegó mermado de facultades y de deseos de embestir. Castañeda pasó fatigas con la espada. El lote de toros que le correspondió a El Gino fue el más serio de presentación, y el más encastado. Los toros de Mondoñedo no son fáciles de torear con el capote, por eso la apuesta del torero se concentró en el último tercio. Su primero embestía con codicia, y solo las dos primeras series tuvieron ligazón y transmisión, en el centro del ruedo. Luego pases sueltos que comunicaron poco. Algo similar sucedió con el cuarto. El tiempo que el torero estuvo en la cara del toro no fue suficiente para cautivar al público.
Ficha Se lidiaron seis toros de Mondoñedo, correctos de presentación y de buen juego en general. Hernán Ruiz ‘El Gino’ (nazareno y oro): silencio y silencio Presentó examen el subalterno Miguel Devia que se desmonteró tras parear al quinto. Buen puyazo de Diego Ochoa al segundo, primero de El Gino. Buenas lidias de james peña al cuarto y Álex Benavidez al primero.
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