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Morante
y El Cid
“NUESTRO MANO A MANO NO VA A SER DESCAFEINADO”
Redacción
PUERTA GRANDE
Morante y El Cid adelantaron su mano a mano. No fue en Sevilla. Se trasladaron
a Cáceres, a la finca de Victorino Martín. Un tentadero
que fue un ‘preliminar’ del duelo que sostendrán el
jueves 23 de abril. Ese día, XL Semanal, la edición dominical
del diario ABC de Sevilla, los reunió en la dehesa donde pastan
los míticos toros que conservan el antiguo hierro de la A coronada
de Albacerrada. En el diálogo de los dos toreros con el crítico
y cronista Vicente Zabala de la Serna, Morante y El Cid cuentan cómo
se concretó el mano a mano y aseguran que este duelo “no
será descafeinado, porque estará en disputa el corazón
de Sevilla”. A continuación, Puerta Grande reproduce el reportaje
completo de la edición dominical del ABC.

Morante
y El Cid se disputarán el corazón de la afición
de Sevilla este 23 de abril. En la imagen, un saludo durante un
tentadero en la ganadería de Victorino Martín. FOTO:
SUSANA VERA - ABC
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El
camino polvoriento de Las Tiesas de Santa María, el cuartel general
del ya legendario Victorino Martín, delata la inminente sed del
campo extremeño. El viento ligero que seca los pastos despeja las
márgenes de la primitiva vía. Entre el verde recental de
una tierra pizarrosa emergen los toros como cárdenos icebergs de
granito que siguen con mirada de escualo el paso de los coches. Se vislumbra
al final de una curva la casa grande, sin pretensiones, austera, de Victorino,
que sonríe con sus dientes de oro a modo de bienvenida. En la entrada
vela armas Manuel Jesús El Cid con paseos breves de zancada larga.
Morante de la Puebla aún no ha aparecido. La cita adelanta el duelo,
en exclusiva para XLSemanal, que Morante y El Cid protagonizarán
mano a mano el 23 de abril en la Maestranza. El arma elegida, los victorinos.
Balas de plata. En la espera de su compañero adversario, El Cid
se atreve y quiere ver la corrida de Sevilla, algo nada habitual. Y cuando
José Antonio Morante aterriza –nunca ha pisado la finca de
los respetados toros de la A coronada, hierro de casta de pedernal–,
repite la expedición de la mano del ganadero. Aunque este Domingo
de Resurrección se verán las caras en el mismo escenario,
con Manzanares por testigo, la tarde del 23 se les ha tatuado en los ojos,
en el gesto, en el pensamiento.
La rectangular mesa del comedor alarga la perspectiva de la habitación.
Morante y El Cid se sientan frente a frente después de saludarse.
La cordialidad no esconde una rivalidad máxima que va más
allá de las apariencias. No se trata de un mano a mano convencional.
Dos toreros sevillanos, dos conceptos, se han retado por el corazón
de Sevilla. Y la afición espera con la tensión y la expectación
de las grandes efemérides. La idea surgió en invierno, cuando
la humedad del Guadalquivir calaba los encalados muros de la Maestranza.
De viva voce lo cuentan los protagonistas, que se enredan en una inolvidable
conversación ante las cámaras y grabadoras de XL.
-El Cid. Fue una llamada sólo, ¿verdad, José Antonio?
Cuando las cosas tienen un fin bonito como éste, no se necesita
ni mucho tiempo ni hablar. «Toreamos mano a mano, ¿te parece?»
Y, ea, hecho. También pensando en la afición, con una corrida
distinta… Yo la mato habitualmente, pero Morante es la primera vez,
y le da ese morbillo.
-Morante de la Puebla. Si no era con la corrida de Victorino, el mano
a mano no tenía tanto sentido. Manuel está más acostumbrado
y a mí me gustaba la idea de competir con él en ese tipo
de corrida. No tengo experiencia, pero mentalmente me viene bien. Puede
ser un día muy importante para el toreo.
-XL. Aquí hay algo más en juego que en un mano a mano convencional:
el corazón de Sevilla.
-El Cid. Lo más bonito para nosotros es hacerlo de cara a nuestra
afición y a muchos aficionados que vienen de fuera. Es una oportunidad
de ver una corrida distinta. Hacemos ese esfuerzo.

XL
Semanal, la edición dominical del diario ABC dedicó
una de sus recientes portadas al mano a mano de Morante y El Cid,
y lo calificó como "duelo de titanes". FOTO:
SUSANA VERA - ABC
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-XL.
¿Aflora por fin una competencia que latía, subterránea,
en el fondo de la ciudad?
-Morante. Ésa es la intención. Un fin más romántico.
Nosotros nos llevamos bien, pero hay algo más grande, que es el
toreo, y habrá una competencia fuerte. Somos dos toreros de la
misma edad, del mismo sitio. A mí me gustaría que no fuera
una cosa descafeinada. No, esto va a ser por Sevilla y para Sevilla.
-El Cid. Todos sabemos que `torero de Sevilla´ es más José
Antonio que yo. El mío es otro corte. La afición es compartida.
Él contaba antes que yo, pero cuando yo llegué se dividió.
Y eso es bonito también, la diversidad. A veces se ha echado en
falta. Ha existido toda la vida, desde José y Juan.
-Morante. No tengo ningún miedo ante este reto. Gane Manuel Jesús
o yo, quien va a ganar siempre es la afición. Se debería
apostar más por este tipo de situaciones.
-El Cid. Es un aliciente extra. Corrida, plaza y cartel serios.
-Morante. Resurrección será una primera toma de contacto.
Pero lo que tiene importancia es la tarde de Victorino.
-XL.
¿Cree, José Antonio, que siendo usted llamado a ser torero
de Sevilla, por las circunstancias de contratación de las últimas
temporadas su lugar lo ha ocupado El Cid?
-Morante. Tampoco. Porque Manuel ha hecho méritos sobrados. En
Sevilla siempre me ha sido difícil estar bien colocado, quizá
él haya disfrutado más de otra situación... Por su
esfuerzo, ¿no?
-El Cid. A mí me ha costado mucho llegar. En mi primer año
de alternativa toreé 11 corridas de toros, de las que siete fueron
en Madrid. En Sevilla, ninguna. Debuté con una de El Pilar, y luego
me repitieron un 15 de agosto con una del Conde de la Maza...
-XL. Siendo usted un `especialista´ en victorinos, ¿le daría
algún consejo a Morante?
-Morante. ¡Que no me dé ninguno, que entonces me va a equivocar!
[Estallan en carcajadas.]
-El Cid. La primera vez que me puse delante de un victorino fue en Bayona.
Ni una vaca ni nada. Y corté un rabo. Mi idea era cuajar el toro
como cualquier otro. No cambiar el chip, no ir a la defensiva, eso le
diría. El toro de Victorino, cuando rompe, te hace sentirte torero
y artista. Seguro que disfruta como yo.
-Morante. No sé qué pasará. No me he preparado de
una manera especial. Vivo una incertidumbre…
-El Cid. Somos dos toreros distintos. A mí no me van a exigir que
haga lo de él, ni a él que haga lo que hago yo. A mí
me van a pedir que le ponga la izquierda al malo, al regular y al bueno.
-Morante. ¡Una odisea, una odisea! [Risas] ¿Qué pasará
aquí, qué sé yo, un lío? Que la gente hable
de toros es lo bonito.
LEA EL REPORTAJE DEL MANO A MANO DE MORANTE Y EL CID PUBLICADO POR LA
REVISTA APLAUSOS Aplausos
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