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MEDELLÍN: SEBASTIÁN CASTELLA CIERRA SU  HISTÓRICA TEMPORADA COLOMBIANA

 

El torero más importante de la temporada 2009 en Europa, Sebastián Castella, pone fin a su paso por Colombia. Una temporada que se concentró en Cali, Manizales y Medellín. Se llevó la ‘catedral de Manizales’, como triunfador de esa feria, y el galardón a la mejor faena en la feria de Cali. El trofeo oficial de Medellín está en sus planes. Su última tarde en La Macarena la oportunidad para ratificarlo.

 

Redacción
PUERTA GRANDE

 

La temporada colombiana de Sebastián Castella, en su versión 2009-2010, tiene repercusión histórica. Aunque otras campañas precedentes hayan estado rodeadas por números y estadísticas más contundentes, esta temporada, con menos actuaciones, y menso orejas cortadas, ha tenido mayor calidad y regularidad.

Las faenas que ha hecho el torero francés, especialmente en Manizales y Medellín, han sido, quizás, las mejores que se han visto en la temporada colombiana.

Cali fue la excepción. No por culpa de un torero que, en Cañaveralejo, torea con una entrega superior. O por lo menos eso se percibe desde los tendidos. Pero en esta feria los toros determinaron mucho la actuación de los toreros. Sin embargo Castella mantuvo su crédito al imponerse a las adversidades. Salió a hombros en la tarde del 30 de diciembre, día en que alternó con El Juli y Luis Bolívar.

Pero la primera gran cumbre de su temporada colombiana vino en Manizales. Allí Castella ha sido capaz de causar auténtico asombro. Primero por la capacidad de su toreo, pero sobretodo por la pasmosa serenidad, basada en una quietud que asusta, para hacerle cosas a los toros que ya rayan en lo imposible.

Lo empezó a demostrar en el festival de Manizales. Y al día siguiente, con la corrida de Las Ventas del Espíritu Santo, lo ratificó. Allí no sólo indultó un toro, cortó tres orejas y sostuvo una pelea de auténticos “perros en cacería” con El Juli. Ambos se fueron a a hombros después de sendos arrimones impactantes y de mucha verdad.

 

 

Lo sucedido en Medellín en la tarde del 30 de enero fue histórico. Las faenas de Castella, a los toros de Las Ventas y Fuentelapeña, para muchos críticos y aficionados, han sido las mejores de cuantas se han visto en el año en Colombia. Los propios profesionales, en el callejón de La Macarena, no paraban de elogiar una faena perfecta. Al propio Castella, pocas veces se le ha visto con una expresión tan emotiva, no la seria y concentrada con la que acostumbra estar delante, sino una en la que demostraba cuanto estaba disfrutando por lo que hacía con los toros.

Incluso, ante el toro de Las Ventas interpretó unos naturales con menos de media muleta. La tomó con la yema de los dedos desde la punta delantera del estaquillador. La desplegó hacia abajó y allí trazó dos naturales que tendrán que ser referentes históricos.

Con esa imagen, la de un torero que quiere “marcar época” vuelva Castella a Medellín. Y lo hará para despedirse de Colombia, tras una temporada histórica.