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MÉXICO Y JOSÉ TOMÁS, UNA HISTORIS DE PASIÓN Y DRAMA

 

“Aquí, en esta tierra humilde de toreros, recibí mi primera cornada grave. Desde entonces llevo sangre mexicana en mis venas y hoy soy mexicano de adopción. Este discurso ha sido superado por los últimos acontecimientos. Ayer recibí la sangre de México. No se puede sentir uno más mexicano y más agradecido”.

 

Las palabras son de José Tomás. Las leyó sentado, en una silla de ruedas, en la puerta del hospital Miguel Hidalgo de Aguascalientes, luego de recibir el alta médica, o lo que es igual, luego de superar una de las faenas más duras de su historia, en la que burló la vida y superó la muerte.

 

José Tomás se declaraba mexicano. De adopción, al menos. Pero no hay un torero más arraigado a México que José Tomás.

 

 

Allí, en el país azteca, encontró la única vía, rentable y ética para hacerse torero. Con el propósito de eludir las políticas taurinas españolas, que para un novillero, desconocido, y de primeros pasos, tenía que acoplarse al sistema o claudicar.

 

Pero no. José Tomás, de la mano de Antonio Corbacho y con la ayuda de los ganaderos Victorino Martín y José Chafick, llegó a México donde cimentó su ya legendaria historia. Y como agradecimiento a esa tierra, allí prefirió tomar la alternativa, en la Monumental Plaza México en diciembre de 1995

 

Pero unos meses después, en febrero de 1996, José Tomás se enfrentaría con la muerte. Cara a cara, la vio en el ruedo de Autlán de la Grana.  Aquel 18 de febrero de 1996, el de Galapagar perdió también muchísima sangre sufriendo hasta dos paros cardiacos en la camilla de la enfermería. También fue necesario, en aquellos dramáticos momentos, trasfundir sangre al torero y uno de los donantes fue su entonces apoderado del diestro, Santiago López.

Pero el pasado 24 de abril, el ruedo de Aguascalientes fue la nueva cita del torero con la muerte. El segundo de su lote le partió la femoral. Perdió mucha sangre, y cientos de aficionados ofrecieron su sangre a – para compensar los ocho litros que el torero había perdido camino de la enfermería.

 

 

Su amigo, el matador de toros mexicano Fernando Ochoa, calificó ese percance “peor que el de Autlán”.

Una semana después, tras una sorprendente recuperación, José Tomás volvía a la vida, agradeciendo a México porque en sus venas lleva sangre de ese país.

 

 

"Mexicano de adopción" 

"Buenos días a todos. No quería abandonar el hospital sin comparecer ante los medios de comunicación y ante los miles de aficionados de todo el mundo que han estado pendientes de mi recuperación.

Soy consciente de que hoy estoy aquí gracias a estas manos tan oportunas que en el ruedo taponaron mi herida, al equipo médico que me atendió con decisión y profesionalidad desde el primer momento, a los doctores Alfredo Ruiz y Juan Carlos Ramírez. Sin ellos no me hubiera podido agarrar a la vida con la fuerza que me agarré...

 

Hace unos días, aquí mismo en Aguascalientes, con motivo en un acto de la Fundación que presido, decía: 'Aquí, en esta tierra humilde de toreros, recibí mi primera cornada grave. Desde entonces llevo sangre mexicana en mis venas y hoy soy mexicano de adopción. Este discurso ha sido superado por los últimos acontecimientos. Ayer recibí la sangre de México. No se puede sentir uno más mexicano y más agradecido.

 

Ayer México, derramé mi sangre, toda mi sangre en tu tierra. Ayer recibí la sangre de tus gentes. No se puede sentir uno más mexicano ni más agradecido. ¡Gracias México, Gracias Aguascalientes!.

 

Gracias a los cientos de ciudadanos hidrocálidos que acudieron a donar su sangre. Desde mi experiencia y gratitud voy a hacer un llamamiento a todas las gentes para que donen su sangre. Es muy importante para la vida de las personas.

 

Gracias a los ciudadanos de México, España y todo el mundo que han estado pendientes de mi salud y han rezado por mi recuperación. Gracias al personal del Hospital Centenario Miguel Hidalgo por sus cuidados y por haberme hecho sentir como en mi casa, gracias al Gobernador del Estado. Gracias a vosotros, los medios de comunicación que habéis respetado mi intimidasdd. Gracias a mis amigos, que han estado pendiente de todo. Gracias a mi familia por estar a mi lado siempre. Gracias Alfredo, gracias Juan Carlos, gracias Aurelio, habéis sido mi Ángel de la Guarda estos días. Gracias a todos. Gracias. A todos os llevo en mi corazón."

 

Los percances de un torero legendario

 

El historial de percances de José Tomás es extenso. Sin embargo, la relación de José Tomás y Aguascalientes en lo que a cornadas se refiere resulta especialmente llamativa puesto que fue en esa misma plaza donde el torero madrileño recibió su bautismo de sangre cuando era novillero, el 22 de mayo de 1994.

 

Entonces, José Tomás resultó alcanzado por un novillo de Torrecilla sufriendo una cornada de 30 cm. en el muslo izquierdo. La misma ganadería que propinió la primera cornada a Manolete en México. Ese día, y cuando estaban preparando a Tomás para operarle en la enfermería, llegó otro herido, el novillero Pedro Montes, que tuvo que espererar puesto que tomó prioridad la gravedad del percance de José Tomás.

 

José Tomás ha cobrado en México las dos cornadas más graves de toda su vida taurina. En Autlán de la Grana, al poco de tomar la alternativa el invierno de 1995 en el embudo de Insurgentes, José Tomás sufrió una gravísima cornada en un sitio muy parecido a la de ayer en Aguascalientes por un toro de Begoña.

 

Aquel 18 de febrero de 1996, el de Galapagar perdió también muchísima sangre sufriendo hasta dos paros cardiacos en la camilla de la enfermería. También fue necesario, en aquellos dramáticos momentos, trasfundir sangre al torero y uno de los donantes fue su entonces apoderado, Santiago López.

 

Las cornadas más graves: Dos en México y seis en España

 

José Tomás ha sufrido, sin contar la última, 8 cornadas graves de las alrededor de 20 en total que recorren su cuerpo. La primera fue la anteriormente reseñada en Aguascalientes, a la que siguió la gravísima de Autlán de la Grana. Más  tarde, un toro de Los Bayones lo empitonó en Madrid el 2 de junio de 1997 ocasionándole una cornada de 20 cms. en el muslo derecho.

 

Menos de tres años después, un 9 de abril de 2000 en Zaragoza, un toro de José Luis Marca le metió el pitón hasta dos veces por el mismo sitio, dejando en su cuerpo sendas cornadas de 15 y 17 cms.

En Badajoz, durante su Feria de San Juan, un 22 de junio de 2002, fue un toro de Juan Pedro Domecq el que corneó a Tomás en la axila derecha, originando el pitón dos trayectorias.

Siguió en la plaza Tomás y el mismo animal le pegó luego otra cornada más en la rodilla derecha.

 

 

 

 

La primera cornada grave en su segunda etapa en los ruedos llegó en Linares, el 29 de agosto de 2007 de toro de Cuvillo en el muslo derecho. Meses más tarde, en la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera, el 3 de mayo de 2008, otro toro de Núñez del Cuvillo le corneó en la base del cuello. Un milagro fue aquello, según palabras del Doctor Mendoza.

 

Hasta la de  Aguascalientes, las tres cornadas de su segunda tarde en Madrid desde su vuelta a los ruedos, el 15 de junio 2008, habían sido el último gran percance del torero madrileño.