GARZÓN: INSPIRADA TARDE DE PEPE MANRIQUE
Pepe Manrique fue el triunfador de la corrida celebrada el 16 de mayo en Garzón (Huila). Cortó una oreja al segundo de su lote, pero su tarde fue muy completa, que sólo la espada le privó de salir por la puerta grande. Manrique estuvo inspirado, no sólo con capote y muleta, sino que en un arrebato de entusiasmo, agarró las banderillas y cubrió este tercio, en los dos toros, con mucha torería.
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Pepe Manrique no se vestía de luces desde aquel 21 de febrero cuando firmó una gran tarde en la Santamaría junto a José Tomás y Manzanares. Y quizás por ese sabor de boca, por ese recuerdo que tenía, el torero reveló la nueva frescura de su toreo.
Porque gracias a su inspirada actuación, de principio a fin, Manrique salvó la tarde de toros de Garzón. El encierro de Juan Bernardo Caicedo, bien presentado, y algunos de buena condición, no tuvo la casta suficiente para mantener el entusiasmo. Por eso, Manrique optó por poner toda la emoción que le hacían falta a sus oponentes, para encender la mecha del entusiasmo en los tendidos.
Por ejemplo, en el primero de la tarde, tras un limpio saludo con la capa, y luego de un breve tercio de varas, Manrique sorprendió al coger las banderillas y cubrir un tercio que jamás había interpretado. Fue la grata sorpresa, y mostró la disposición del torero en toda la tarde. Un par en todo lo alto causó admiración. Con la muleta, el toro aguantó una serie en redondo y se refugió en tablas. Allí el torero exprimió las embestidas del toro, que se apagó pronto. En el tercero, el toro que más ayudó del encierro, Manrique se gustó más con el capote. Especialmente en las verónicas por el derecho. Volvió a poner las banderillas, cuarteó con pureza y clavó en todo lo alto, en el primero de los pares. Se fue al centro del ruedo, y citó de largo para empezar a torear en redondo. Sin embargo, el toro, que tenía mucha calidad en sus embestidas, no aguantó las series y tras el tercer muletazo buscaba las tablas. Manrique no lo obligó a mantenerse en el ruedo, y más cerca a tablas, le dejó la muleta en la cara y lo guiaba con lentitud y largura. La faena tuvo inspiración, no solo en el trazo, también en los recortes y desplantes. La espada tardó en entrar, por eso la faena tuvo el corto premio de la oreja. El lote que le correspondió a Curro Martín fue muy complejo. Imponían por su presencia, y su comportamiento puso en aprietos a un torero que suplió con actitud y entrega sus falencias técnicas. Los mejores momentos del joven torero se concentraron en el capote, pues permitió apreciar su fino corte. Sus dos toros se fueron a tablas, y allí embestían por oleadas.
Ficha Se lidiaron cuatro toros de Juan Bernardo Caicedo, bien presentados. Tuvo calidad el tercero, y el primero se dejó. Pero los cuatro terminaron en tablas. PEPE MANRIQUE (burdeos y oro): ovación y una oreja
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