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EL JULI SE LLEVA EL TRIUNFO, PONCE EL CORAZÓN
Texto Rodrigo Urrego
fotos: Cotesia de Mario Franco |
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La tarde habrá que recordarla con mucha intensidad. Pero habrá que recordarla por lo que supuso para la ciudad hasta antes de las tres y treinta de la tarde. Porque lo que pasó en el ruedo, cuando salieron los toros de Alhama, probablemente tuvo menos trascendencia histórica.
La plaza se hacía lejana, y su arribo a ella lento hasta generar más de una impaciencia. Los accesos a la Santamaría pululaban de gente, y el tráfico hacia ella se hacía imposible. Había un cartel de agotadas las localidades, porque la presencia de Enrique Ponce y El Juli en un mismo cartel, quienes se disputaron el corazón de la Santamaría, y que vieron nacer a un nuevo matador colombiano, había estremecido y seducido a más de quince mil aficionados.
El lleno histórico con que se cubrieron los tendidos, y el ambiente de empujar la tarde a la cima de la gloria, hicieron que, tras el paseíllo, el público se pusiera en pie, se rompiera las palmas de las manos de tanto aplaudir, algo que conmovió a los toreros que tuvieron que salir al tercio a saludar.
Luego, el encierro no tuvo el mismo empuje. Eso sí, los seis toros de Alhama demostraron cómo debe ser una corrida seria, pero bien hecha.
La mayor exigencia que hay que solicitarle a una ganadería. Luego, lo que venía adentro, a veces suele ser una lotería en la que no siempre está el premio mayor.
El Juli volvió a rendir a la Santamaría. Su segundo paseíllo lo saldó con una oreja. Sacada de su sombrero de maestro, de su toreo largo y lento, que quizás este 14 de febrero rompió todas las leyes del tiempo.
Porque los muletazos que dio al tercero, un precioso e imponente castaño que no tuvo la ambición propia de la bravura, fueron largos por lo lentos, que tuvieron claro su punto inicial, pero que parecieron nunca llegar a su fin. A El Juli no le importó que el toro anduviera lento, y poniéndole los pitones en el pecho. Y se puso firme y delineó con tanta suavidad y tanta lentitud, que quizás su faena tuvo cosas jamás apreciadas por un público que desde hace diez años tuvo seducido.
En su segundo, otro toro que tenía similares características, pero que sus movimientos eran menos coordinados e irregulares, intentó la misma dosis, pero esta vez el toro, con poca vergüenza, hizo caso omiso a una muleta que lo único que pretendía era empujarlo hacia la gloria. Pero no hubo manera.
Enrique Ponce se llevó el corazón de Bogotá. Prueba de ello fue la ovación, incontenible y atronadora, que le tributaron en el cuarto. Un toro muy serio, al que le pegaron con exageración en el caballo, y que se paró hasta ponerle las cosas imposibles a un torero que suele convertir el agua en vino. Fue una sensación como de agradecimiento. Una vuelta al ruedo que tuvo que dar para controlar la llama de la pasión por un torero que ha hecho historia, y que cada vez, se genera la idea que no vuelva a alumbrar.
Moreno Muñoz tomó la alternativa. Lo hizo ante el toro más noble, de mayor calidad que tuvo la corrida. Un toro que tenía la opción más clara de triunfo, y en el que el torero sorprendió porque su faena fue limpia. Pero el sueño se convirtió en una más dura realidad con el sexto. Otro toro de imponentes hechuras, que se movió, pero quizás no fue condescendiente con un torero que apenas daba su primer paso. El torero anduvo a la deriva, bajo la atenta y presencial atención de Ponce y El Juli, quienes demostraron que no son solo toreros, no son sólo ídolos, sino señores de los pies a la cabeza, dignos de agotar la boletería, dignos de llenarb una plaza para ir a verlos. Eso sí, juntos, en la misma tarde, habrá sido una sola vez. Y eso vale para que la historia lo recuerde.
Ficha
Bogotá, domingo 14 de febrero
Plaza de toros de Santamaría
Quinta de abono
Lleno de ‘Boletería agotada’
Se lidiaron seis toros de Alhama. Bien presentados. El primero fue el mejor de la corrida, que en general le faltó casta. Pesos: 450, 448, 472, 499, 497, 440 kgrs.
Enrique Ponce (Grana y oro): Palmas y vuelta al ruedo tras ovación atronadora
El Juli (Nazareno y oro): Oreja tras aviso y palmas
Moreno Muñoz (Blanco y plata): Palmas y palmas tras aviso
Detalles:
Plaza llena. Buena tarde en las banderillas para Hernando Franco, Ricardo Santana, Wilson Chaparro y John Jairo Suaza. Moreno Muñoz recibió la alternativa con el toro Sucesor, número 170 de 450 kgrs |
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