“FUE UNA PENA NO TERMINAR LA FAENA”: RICARDO RIVERA
Dos meses alejado de los ruedos deberá permanecer el torero colombiano Ricardo Rivera. Por lo menos, eso dijeron los médicos que lo atienden de la delicada cornada que sufrió el 13 de febrero en Guadalajara. El colombiano, más que la lesión, lamenta que el percance le impidió un seguro triunfo, y “frenó” el ritmo que había alcanzado en los últimos meses.
Redacción
Ricardo Rivera se encuentra bien de ánimo. Quienes lo conocen, recibieron con sorpresa la buena energía con que ha asumido el grave percance que le infirió un toro de Marco Garfias, al cual estaba cuajando en el ruedo de Guadalajara. El domingo 14 de febrero, cuando hablamos con el torero, confesaba que había pasado “una noche fatal”. El dolor y las incomodidades en el cuerpo no le dejaron pegar el ojo.
También en su mente rondaba la preocupación que le había generado las palabras de los médicos que lo atendieron, sobre posibles complicaciones en la arteria y la safena, vasos que el pitón del toro de Marco Garfias le alcanzó a rosar, en las tres trayectorias que estuvo dentro del cuerpo del torero. Pero lo quizás, lo que le impidió dormir, fue la sensación de tener el triunfo en las manos, y que al final, lo que tiene es un dolor en el cuerpo, el muslo izquierdo reventado. “Que impotencia no haber podido pararme. Me dolía la rodilla, sentía un ardor en la pierna. No pude. Lo único que intentaba era poder pararme. Matar el toro y rematar la faena”. Hasta el medio día del domingo, Ricardo no había visto el video de la faena. Pero la recordaba perfectamente. Sentía que estaba a punto de tenerlo todo para volver a salir a hombros de la Nuevo Progreso. Dice que el toro, por el pitón izquierdo, ya le había avisado. Por eso basó su faena en el pitón derecho, y le había cuajado seis tandas, en las que “siempre me cambié la muleta a la mano izquierda para darle el pase de pecho por el pitón derecho”. Pero en la última serie, Ricardo admite que se había enroscado tanto al toro, que le fue difícil aplicarle la misma técnica para interpretar la suerte con la cual rematara la tanda. No se cambió la muleta a la izquierda. Pensó tener al toro entregado en la muleta, pero no fue así. El toro no persiguió la tela. Prefirió buscar el cuerpo y con una certera cornada abortó el triunfo. “Fue una pena. Esta cornada me llega precisamente cuando llevaba un buen ritmo. Cuando más estaba disfrutando más. Espero retomar pronto ese ritmo”, dijo Ricardo. En una de las habitaciones del Hospital San Javier de Guadalajara, Rivera deberá permanecer hasta el viernes 19 de febrero. Es lo mínimo que le han pedido los médicos, porque califican de delicada la cornada, pese a que no comprometió el paquete vascular. Ricardo también confiesa que el teléfono no ha parado de sonar. Desde Colombia ha recibido llamadas permanentes, no solo de su familia. Amigos, colegas y profesionales colombianos se comunicaron con él, así como medios de comunicación como RCN y Caracol. También ha tenido la permanente compañía de profesionales mexicanos. El matador Ignacio Garibay, quien tuvo que estoquear el toro del percance, ha sido uno de los más pendientes. Los médicos también han dicho que, en principio, la recuperación será lenta. Al menos 60 días, dos meses, tendrá que permanecer antes de retomar su temporada, la tercera que afrontará en México.
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