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EL JULI, TOREO DE ‘PUERTA DEL PRÍNCIPE’


Redacción
PUERTA GRANDE

Foto Matito laplazareal.net

Diez años han pasado desde que El Juli cortara tres orejas en Sevilla. Fue la tarde del 23 de abril de 1999. Era su primera feria en la Maestranza y cortó tres orejas a un encierro de Jandilla. Esas tres orejas eran la llave para abrir la puerta del príncipe, pero Julián no pudo atravesar esa puerta porque uno de sus toros le atravesó el muslo, por lo que tuvo que salir por la enfermería.


Desde entonces, El Juli no había vuelto a tener tan cerca las llaves de la puerta más importante de Sevilla. Fue en la de 2009, cuando llegó como máxima figura, pero quizás, olvidado por las cábalas y vaticinios de quienes apostaban en esta feria.


Fueron dos tardes en las que El Juli impuso la gran dimensión de su tauromaquia. El sábado 25 de abril, y ante toros de El Ventorrillo, la espada fue la encargada de traicionar al madrileño y privarlo de salir por esa puerta.
El lunes 27 de abril, en la remendada corrida de Daniel Ruiz, El Juli cortó una oreja al segundo de la tarde y dejó entreabierta la puerta. Pero el quinto decidió moverse poco y mal, por lo que el torero madrileño, que tenía listas sus maletas para una gira en México, se fue resignado de la Maestranza. Pero eso sí, con una cotización mucho más elevada.

 


Prueba de ello, la forma como los críticos más importantes de España describieron el rotundo paso de El Juli por Sevilla, y eso que solo cortó una oreja en cada una de sus actuaciones.
Su toreo mereció, según la crítica especializada, salir por la puerta del príncipe. Por eso, a continuación se reproducen las principales crónicas que han registrado su intenso paso por Sevilla. El sueño de la puerta del príncipe, esa que abrió hace diez años cuando tenía 16 años, pero que no pudo atravesar por tener el muslo partido, tendrá que esperar un año más. El 2010, será el reto, pues es la única puerta del toreo que El Juli no ha podido disfrutar.



Profundo orgullo de El Juli para hacer del toreo una pieza maciza en verso.
Zabala de la Serna (ABC).


Foto Matito laplazareal.net

"En el pregón de Enganches, Peralta Revuelta enlazó el verbo en prosa, rima y verso; en la tarde maestrante, El Juli enmacizó el toreo haciendo de la prosa, verso, hundiendo la rima en un mar profundo e inmenso. «Es verdad que hay algo en ti que nunca ha podido someterse, una cólera, un deseo, una tristeza, una impaciencia, un desprecio, en suma, una violencia...» Se lo hubiera escrito igual Aime Cesaire para concluir que sus venas portan oro, no barro, orgullo, no servidumbre. Esa faena al cuarto de la tarde pasará a los anales de la historia con la izquierda a rastras, encajada la cintura en el enganche, Rafael, rota en el nudo en calesa y quebrada en el desenlace en potencia. Juli respondía con toda la armada templada a una faenita de Alejandro Talavante que había sido premiada con dos orejas pacenses, o sea, de su tierra. ¿Quieren ustedes saber qué es una faena honda, redonda y rotunda, digna de ese doble trofeo de la Real Maestranza de Sevilla? Pasen y vean: los pases por alto de apertura clavado en el albero, y el trincherazo de ensueño, y la muleta por delante, y el gobierno de la ligazón con el de pecho, y la zurda del Rey que ha sido, Rey desde siempre, no siempre reconocido. Apabullante el sitio, el terreno pisado, explotado, encanecido de rabia, entre los pitones ya del toro abrumado, con la banda de la taleguilla deshilachándose en sus puntas, asustado ante el poder, encogido. La plaza bramaba con la autenticidad que sólo brota de la verdad. Tan encogido quedó el ventorrillo que El Juli lo pinchó precipitado, sin amarrar un triunfo seguro de Puerta del Príncipe, que sumaba también la oreja del primero, y ya eran tres. Oreja ganada a pulso, en mando de derecha entonces por abajo, tragando coladas por la izquierda, pero con una coda final al alza de apoteosis, hacia tablas, exprimidas todas las posibilidades del toro, sin respiro, una trinchera a uno del desprecio cosida, una trincherilla seguida de la firma, y el pase del desdén definitivo, o en otro orden, pero en definitiva una cadena aquilatada de adornos hasta la raya, donde fundió el espadazo de acero".




Foto Matito laplazareal.net

Enorme El Juli, que pincha la Puerta del Príncipe

Burladero


" Lo más hondo y rotundo de toda la tarde ha llevado la firma del de Velilla de San Antonio, que ha cuajado un atentico faenón al cuarto toro de El Ventorrillo, con Sevilla por testigo, en lo que ha sido una demostración de poderío y toreo de muchos kilates al natural, arrastrando la muleta y sometiendo a un toro con aristas, pero al que el maestro madrileño extrajo todo su jugo y obró el milagro del toreo grande. Comenzó Julián como acostumbra, atornillado al piso y sin rectificar por alto abrochando con un soberbio trincherazo. Luego llegó el torrente de toreo, rotundo, ligado cuando pudo y muy hondo. Lo mejor llegó sobre la mano izquierda, donde toreó extraordinariamente bien. Con las dos orejas en la mano y el toro arrugado en exceso tras la exhibición de Juli, pinchó arriba hasta en tres ocasiones y se esfumó la Puerta del Príncipe".



El Juli, magistral
Juan Posada (La Razón).

"El Juli, tras recibir al primero con buenas verónicas y dos excelentes medias, realizó una meritoria faena a un toro brusco, que embestía con la cara alta y derrotaba. Puso valor e inteligencia. Encontró la distancia justa, la corta, no quitó el engaño de la cara del toro y lo llevó muy toreado. Las tandas diestras, ajustadas y mandonas; los naturales, aguantando tarrascadas sin inmutarse. El final, con pases bajos, espléndido. Al remolón cuarto, al que toreó muy bien con el capote, lo metió en la muleta a fuerza de aguantar, templar y atraérselo muy prendido. Las tandas, izquierdas y diestras, logradas a fuerza de hacer el más puro toreo: cites en su sitio, muleta adelantada, toques con el engaño, al inicio de la arrancada, y remate final por abajo. Con el animal agotado, arrimón final con valor de verdad y clase. Faenón a un toro que no lo ayudó demasiado. La espada le cerró la Puerta del Príncipe".

 

 

 

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