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UN GRAN FANDIÑO INDULTÓ A ‘MAGO’ DE FUENTELAPEÑA
Tarde de cinco orejas y un rabo en la primera de la feria de Duitama. Pero más allá de los números, la tarde fue de Iván Fandiño y la verdad de su toreo. Se lidió un encierro de Fuentelapeña, de justa presentación y fuerza, con toros con posibilidades y en el que destacó el quinto, de nombre “Mago”, al que se le perdonó la vida.
Un toro con mucho recorrido y durabilidad al que Iván Fandiño plantó cara desde el comienzo en los medios, trayéndolo de largo y dándole todas las ventajas, con una muleta conducida con mano baja y profundidad.
Fandiño le dejó la muleta siempre en la cara para empalmar los muletazos que estuvieron acompañados por el temple y la estética de un torero puro. Fueron inicialmente cuatro tandas, dos por cada pitón, en las que se contaron hasta 30 muletazos en las que el toro cada vez fue a más y el toreo de Fandiño encontró el camino del gusto y la clase. Fue una labor redonda en la que su capote también se mostró puro en el trazo de las verónicas.
Faena larga y exigente que condujo al buen toro de Fuentelapeña al indulto, por la vía del toreo fundamental. Dos orejas y rabo.
En su primero lo intentó, e incluso logró sumar muletazos a un toro con embestidas desiguales. Hubo verdad y entrega, pero su espada alejó la posibilidad del premio.
Santiago Naranjo también salio a hombros, pero con diferentes argumentos.
Se llevo el lote mas completo. Los dos, en diferentes formas, ofrecieron opción al triunfo.
Su primero fue otro buen toro al que Naranjo toreó bien a pies juntos con el capote, logrando su cuota más alta de la tarde. Con la muleta realizó una faena de altibajos, echó mano de la variedad y aprovechó en alguna forma el pitón derecho del toro, pero el temple no siempre fue virtud. Lo mató bien y a sus manos llego la primera oreja de la tarde.
Con su segundo toro de embestidas más exigentes, Naranjo se mostró firme y con deseos, soportó una fuerte voltereta y volvió a la cara del toro para llevarse la oreja que le abrió la puerta grande, tras una faena donde su disposición se impuso.
Miguel Abellán tuvo un primer toro muy agarrado al piso y sin fuerza con el que estuvo muy voluntarioso y técnico logrando una faena que no tuvo buen final con la espada.
A su segundo, que ofreció mejores posibilidades, lo toreó bien con el capote y en los inicios de faena con la muleta en su mano derecha, donde hubo un buen trazo. Una tanda por el pitón izquierdo dio paso a los circulares con la mano derecha con los que el madrileño termino de emocionar a un público que solicitó para el las dos orejas. La presidencia otorgó una.
Ficha
Duitama. Primera de Feria.
Menos de media plaza
Toros de Fuentelapeña.
Miguel Abellán, silencio y oreja
Iván Fandiño, silencio y dos orejas y rabo simbólicos.
Santiago Naranjo, oreja y oreja.
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