|
HERMOSO DE MENDOZA, TERCER RABO EN COLOMBIA

José Miguel González
|
Poca peregrinación desde Bogotá. Pero la gente de la región acudió al llamado de Pablo Hermoso de Mendoza y a punto estuvo de llenar la plaza. El rejoneador navarro fue el dueño de la tarde, porque la asumió con la responsabilidad de quien acapara toda la atención.
Alternó con dos toreros de a caballo que apenas empiezan, Manolo Manzanares y José Miguel González, que tomó la alternativa. Las diferencias fueron abismales, pero Hermoso de Mendoza, además, se exigió con dos lidias excepcionales, ante dos toros de Juan Bernardo Caicedo.
En la primera ante un feo castaño, pero de codicioso temperamento, el navarro clavó a la perfección en las banderillas al quiebro, ofreciendo el pecho de Chenel, y luego templó la embestida al hilo de las tablas en dos vueltas al ruedo interminables, a las que le puso punto final cambiando de trayectoria entre el toro y la barrera. Emoción total. Luego la entrega tras las banderillas cortas, y el alarde del teléfono que convirtió a la plaza en un hervidero. El rejón de muerte tardó en entrar. Por eso todo quedó en una oreja.
La faena del cuarto mantuvo ese nivel, ante un toro con mayor calidad en sus embestidas. Con este remató con un par de banderillas cortas a dos manos las cuales colofonó con un entregado abrazo a los pitones del toro. La suerte suprema fue un ejemplo por su lentitud y ajustada ejecución, y el toro no tardó más de unos segundos de caer a los pies del rejoneador. Dos orejas y rabo.
Manolo Manzanares estuvo frío en exceso con su primero. Más consciente de cuidar los caballos que de ajustarse con el toro. Pero en el quinto el parlamento cambió. Pues con unos caballos con mayor expresión, interpretó una faena vibrante, en la que destacaron las suertes de frente. Los rejones de muerte no encontraron su lugar.
El joven colombiano José Miguel González tomó la alternativa. En el de la ceremonia no anduvo ajustado y se dedicó a clavar con limpieza. Pero en el sexto, un noble jabonero que se fue pronto a tablas, apostó más y llevó a sus caballos a que pisaran terrenos comprometidos. La faena mantuvo la limpieza a la hora de clavar pero tuvo mayor transmisión pues toreó mucho más con sus caballos. Una oreja.
Pablo Hermoso de Mendoza rindió a sus pies a una nueva plaza colombiana. Sumó su tercer rabo en el país y salió a hombros de la plaza que lleva el nombre de César Rincón.
Ficha
Duitama. Lunes 9 de enero de 2012
Segunda de feria
Casi lleno
Se lidiaron seis toros de Juan Bernardo Caicedo, desiguales de presentación pero de muy buen juego. Notables segundo y cuarto. Quinto se dejó. Sexto noble, aunque se fue pronto a tablas.
Pablo Hermoso de Mendoza: oreja y dos orejas y rabo
Manolo Manzanares: silencio y silencio
José Miguel González: silencio y una oreja.
|