SEBASTIÁN CÁQUEZA CORTA UNA OREJA EN LA NOVILLADA DE LA TEMPORADA EN BOGOTÁ

 

Rodrigo Urrego

Cáqueza cortó la oreja en el mejor novillo del encierro, el tercero. Un ejemplar muy bien hecho que se movió con nobleza y con el que el joven novillero ligó pases que tenían buenas intenciones pero con poca calidad. Su virtud fue la de entender el instinto  del animal y acompañar las embestidas, aunque no siempre con la mayor templanza. Mató de forma breve y eso motivó a la petición de trofeo.


Con la media llave de la puerta grande en sus manos, Cáqueza vio frustrado  su objetivo porque el sexto, el mejor presentado y de perfectas hechuras,  se lesionó en el ruedo, La misma suerte del sobrero, que también se partió una mano. Este se devolvió a los corrales para evitar espectáculos vergonzantes y culminó la tarde.


Juan Viriato poco pudo hacer ante un lote muy complejo y con malas embestidas. Solo se pudo apreciar su buena colocación y una disposición que no tuvo respuesta en los dos oponentes que le correspondieron.

 

Tuvo mérito el quedarse en  un lugar comprometido con el cuarto, un jabonero que no tenía recorrido y que se quedaba corto debajo de la muleta.


Luis Miguel Castrillón demostró en el primer ruedo de Colombia que tiene hechuras de torero, y que todo lo que hace e intenta hacer en la arena tiene ese parlamento, el de la torería. Su primero, se inutilizó en el ruedo, por lo que salió un feo castaño, grande y ofensivo, pero que estaba abandonado por la casta. Manso y acobardado se refugió en tablas, sin ninguna opción para el toreo que intenta interpretar el torero antioqueño.


Su segundo, quinto de la tarde, era  un jabonero de hechuras poco armónicas que se movió sin clase, con vulgaridad. Con esas condiciones, Castrillón defendió su concepto pero fue desbordado por el animal. Aunque consiguió una gran serie de muletazos, muy toreros, por el pitón derecho, a su labor le faltó contundencia y deambuló sin argumentos para resolver las complicaciones.
Lo más destacable de la tarde lo protagonizaron las cuadrillas. Los picadores Luis Viloria, Rafael Torres y Clovis Velásquez dieron una lección en la suerte de varas, mientras que James Peña lidió a la perfección al segundo de la tarde.


Ficha 
Bogotá, plaza de toros de Santamaría 
Novillada de abono    
Media plaza 
Se lidiaron seis toros de Cenicientos, dos de ellos como sobreros que sustituyeron a segundo y sexto. Mal presentados y con poco juego, salvo el muy buen novillo lidiado en tercer lugar, premiado con justicia con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Juan Viriato, silencio y saludo desde el tercio 
Luis Miguel Castrillón, silencio y silencio 
Sebastián Cáqueza, una oreja en el único que lidió.