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SEBASTIÁN VARGAS: EL CONQUISTADOR

 

Por
Rodrigo Urrego B.

 

El nombre de Sebastián Vargas puede sonar muy común. En Colombia no lo es. Pero sobretodo en cientos y cientos de pequeños municipios y veredas que, incluso, algunos de ellos lo tienen como un auténtico héroe.

 

Porque Sebastián Vargas es de esos personajes muy populares que en Colombia son protagonistas de cuantas ferias y fiestas se celebran en un país tan folclórico como el nuestro.

 

Sebastián Vargas es torero. Y quizás, pueda ser el torero colombiano que más veces se haya vestido de luces. Desde 1994, cuando tomó la alternativa en la Santamaría de Bogotá, este diestro, nacido en Cúcuta hace 35 años, ha toreado cerca de quinientas corridas de toros, incluso más.

 

Las estadísticas no son su fuerte. Lo reconoce el torero. Pero también admite que tantas y tantas corridas han sobrepasado sus registros y muchos de ellos sus recuerdos.

Pero lo cierto es que Sebastián, gracias al toreo, dice, ha conocido el país, de norte a sur y de oriente a occidente, porque durante casi dos décadas su nombre ha sido reclamo continuo de las juntas de ferias de las alcaldías municipales, que han visto en Vargas un indispensable a la hora de tener “una corrida de postín”.

 

Busbanza, Tuta, Gámeza, Monguí, Pradera, Arcabuco, Gachantivá, Bochalema, Ragombalia, Piendamó, Toribío, Aguazul, Sogamoso, Pesca, Ubaté, Málaga, Trujillo, Santana, La Vega, Pauna, Choachí, San Vicente del Caguán, Tame, Puente Nacional…. Cientos y cientos de municipios que parecen olvidados y desconocidos, perdidos en un mapa, están señalados, precisamente, en el mapa del torero que en más de quince años ha recorrido todo el país con su cuadrilla y sus trastos de torear.

 

Dice que cada año cambia su camioneta porque el trajín y la exigencia de las carreteras, que recorre cada fin de semana le obligan a eso. Vargas sabe lo que es pasar navidades y ‘año nuevos’ en tramos destapados, tratando de ir a un hotel en alguna ciudad para pasar unas horas, pues al día siguiente tiene que vestirse de luces para torear.

 

En todos esos pueblos casi que lo tienen de ídolo. Pone las banderillas y le reclaman hasta el enfado cuando no lo hace. Pero Vargas sabe del aprecio que le tienen los públicos de los pueblos. Ellos lo han ubicado dónde está, y son los que año a año lo reclaman.

 

“Vargas supo hacerla”, dicen algunos de sus colegas. Muchos toreros sueñan con la gloria, y ven en España o México el único lugar para conseguirla. Sebastián, desde siempre, supo que su tierra le daría el éxito, y por eso, como si se tratara de un conquistador de pueblos recónditos, ha colonizado y ha hecho suyos, muchos municipios que jamás pensó que existieran.

 

Incluso, Vargas, hasta el año pasado no conocía España, y sólo después de quince años de alternativa fue a la península a torear. Lo hizo en una sola corrida, en un pueblo de Valencia. Y allí sufrió una cornada que le impidió hacer una campaña más extensa. 

 

 

 

Pero Vargas también se siente dueño de varias capitales. Grandes y pequeñas. Ha toreado en cali, Manizales, Medellín, Ibagué, Sogamoso, Neiva, Popayán, Cartagena... Por ejemplo, Bogotá. El ruedo de la Santamaría se ha convertido en el mejor escenario de su toreo. Tiene la capacidad, dice uno de sus subalternos, de saber en qué plaza está toreando. “Tal vez en Bogotá no le aceptan algunas suertes que en los pueblos son inevitables”.  

 

Por eso en Bogotá ha hecho faenas que han causado admiración. En la temporada de 2007 cortó dos orejas a un toro de Achury Viejo, por una faena “sustentada en sólo cuatro naturales”, recuerda Fernando Rozo, matador colombiano y quien ha estado muy cerca de la preparación del torero de Cúcuta. “así debieron ser esos cuatro naturales para que el público lo sacara a hombros”. 

 

El pasado año, también por el mes de febrero, Vargas cortó tres orejas, dos de ellas simbólicas, porque indultó al toro ‘Gracioso’ de Las Ventas del Espíritu Santo. Salió a hombros junto a Manzanares y José Tomás, nada menos.

 

Este domingo vuelve a la Santamaría. Y vuelve literalmente, porque desde este año no ha entrado a la plaza, ni siquiera como aficionado. Todos estos domingos de temporada, él ha estado vestido de luces en pueblos de Cundinamarca y Boyacá.

 

Hará el paseíllo junto a Uceda Leal y Matías Tejela. Dos toreros españoles de muy depuradas maneras y cuyas tauromaquias son del gusto de las aficiones más selectas en España. “Habrá que estar a la altura”, dice Vargas quien, junto a sus compañeros de cartel, se medirá con los toros de Mondoñedo, casi que legendarios.