EL DURO EXAMEN DE LOS BENGALA
El rejoneador Juan Pablo Vallejo cortó la única oreja de la segunda novillada de la Feria del Novillero. Una accidentada tarde en la que el complicado encierro de Bengala protagonizó momentos de tensión, porque los tres novilleros, Santiago Sánchez Mejía, Andrés Valencia y Daniel Garzón no sólo están en proceso de aprendizaje, sino que sufrieron varias volteretas que no tuvieron mayores consecuencias.
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Duro y exigente fue el encierro de Bengala, sobre todo para tres toreros que, al menos cuando apuntan los primeros pasos, les suele ser favorable novillos con mejores complejidades. Los novillos de Bengala tuvieron un comportamiento cambiante. Algunos como quinto y segundo se desempeñaron con nobleza y calidad en los primeros tercios. Otros mantuvieron la misma línea, pero dentro de las dificultades. Andrés Valencia mostró mayor oficio, pero su tarde no fue del todo afortunada. Porque el segundo, el novillo más sobresaliente, exigía mayores pausas y menos disposición. Valencia tuvo lo segundo y le faltó lo primero. Su faena alcanzaba a coger vuelo pero el temple no llegó. Dos desarmes atentaron contra la faena. En el quinto (se cambió el turno por el percance de Santiago Sánchez), Andrés de nuevo fue un torbellino de ambición. Pero esta vez el novillo fue el que se vino a menos. Inició la faena de rodillas y en los medios, donde hubo algunos muletazos de buen trazo. Luego tuvo que buscar las embestidas en las tablas, a donde se había refugiado el de Bengala. Allí cambió dos volteretas por alguna embestida franca, la cual nunca llegó. Santiago Sánchez es dueño de un gran concepto. Y volvió a demostrarlo ante dos novillos a los que era difícil imprimirle esa tauromaquia. En el que abrió plaza tuvo poca opción, incluso se llevó una fea cogida que milagrosamente no pasó a mayores. En el sexto si pudieron salir detalles de su calidad.
Un par de verónicas fueron el sello inicial, y con la muleta, aunque la faena tuvo altibajos, el dibujo de muletazos aislados, por ambos pitones, volvieron a ilusionar. David Garzón también derrochó actitud. Medirse ante novillos tan complejos en una de sus primeras actuaciones en público no deja de ser un aprendizaje que lo podrá valorar en el tiempo. Para su interior, quedará la satisfacción del querer hacer las cosas bien, y no voltear la cara ante las adversidades. El cuarto de la tarde fue para el rejoneador Juan Pablo Vallejo. Fue el mejor novillo del encierro, por su codicia, nobleza y recorrido. Al rejoneador le tomó tiempo cogerle el nivel a su actuación, pues de las dudas y ligerezas del primer tercio, pasó a la eficacia y espectacularidad en banderillas. Su faena fue a más, y el acierto eficacia con el segundo rejón de muerte le significó pasear la única oreja de la tarde, la cual paseó tras el merecido homenaje de la vuelta al ruedo que recibió el de Bengala. Ficha Se lidiaron siete erales de Bengala, uno de ellos (4) para rejones. Muy bien presentados y parejos, y de juego complejo. Sobresalió el segundo y el cuarto, este premiado con la vuelta al ruedo.
Santiago Sánchez Mejía (luto y oro): silencio y saludo desde el tercio
Santiago Sánchez pasó a la enfermería tras lidiar el primero y salió al sexto, por lo que se tuvo que alterar el orden de lidia. Saludaron en banderillas Rodrigo Arias ‘Monaguillo’ y Emerson Pineda. |