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VARGAS A HOMBROS CON LA LLAVE DE LA ÉPICA  

 

Texto y fotos
Rodrigo Urrego

 

 

Sebastián Vargas volvió a irse de una plaza de toros a hombros. Abrió la puerta grande de la Monumental de Aipe (Huila), esta vez, la llave del triunfo fue la épica, pues su ‘batalla’ ante un toro exigente, más por sus complicaciones que por sus virtudes, fueron la clave de este, un nuevo y resonante triunfo.


El capítulo más emotivo de la tarde vino con el cuarto de la tarde del serio encierro de Rocha Hermanos. Un castaño de impecables hechuras que tuvo un comportamiento variable y complejo en los tres tercios, pero que sus embestidas siempre despertaron emoción.


Vargas, que no había podido encontrar el éxito con el que abrió plaza, un toro que se paró y poco hizo por perseguir los engaños, encendió la mecha del entusiasmo con un variado y emotivo saludo con el capote.


En banderillas, Vargas fue sorprendido por el toro que, en el segundo par, lo cogió de forma muy aparatosa en una voltereta de la que se levantó con la taleguilla rota y una fuerte paliza.
El torero cucuteño se levantó sin reparar en esos desperfectos. Se quitó la chaquetilla y volvió a plantarle cara al toro. Remató el tercio con su ya tradicional par de banderillas al violín cerrado a tablas.

 

 

Tan perfecto y espectacular de colocación que el público se levantó de sus asientos. Con la muleta, Vargas aprovechó las temperamentales arrancadas del toro, que en ese momento, pretendía adueñarse de la situación. Pero el torero puso técnica y valor para someter las complejas embestidas. Y así lo hizo con un toreo poderoso y contundente, siempre con la mano derecha. La faena tuvo transmisión y Vargas impuso su ley. Hasta que el toro, casi que sorprendido por el poder del torero, decidió refugiarse en tablas. Hasta allí lo buscó Sebastián para adornar su toreo con una fase de entrega y valor. La estocada fue un auténtico volapié, cuyos resultados fulminantes entusiasmaron al público, que al pedir las dos orejas, le dieron la llave de la puerta grande.  


El rejoneador Jorge Enrique Piraquive también sumó méritos suficientes para haber salido a hombros. Porque su tercera actuación en una semana fue quizás la más completa. Contó con el favor de un lote muy colaborador, porque persiguió a los caballos y plantearon pelea con franqueza en los medios.
El primero de su lote, tuvo más temple. Lo cual sirvió para que Jorge Enrique se ajustara en las suertes, exponiendo sus cabalgaduras y saliendo con limpieza y torería. Acertó con el rejón de muerte, y el público que se había entregado con la actuación del rejoneador, decidió premiarlo con una oreja.
Con su segundo, Piraquive volvió a rayar a gran altura. Quizás esta faena fue más intensa porque el toro transmitió más. Persiguió con temple y codicia, virtudes muy aprovechadas por el torero bogotano. Destacó clavando banderillas al violín y se ajustó mucho con las banderillas cortas. Esta vez el rejón de muerte tardó en producir efectos, y tras una leve petición, dio una vuelta al ruedo.


El joven José Luis Robayo, quien sustituía al español Fran Moreno, tuvo una tarde gris. Su poco rodaje se hizo evidente y pasó por varios tragos amargos. Al menos tres volteretas fuertes, y poco acople en banderillas, una suerte que en sus épocas pretéritas eran una de sus especialidades. Eso sí, mostró voluntad pero no descifró a sus oponentes que no ofrecieron el triunfo porque se agarraron mucho al piso.

FICHA
Aipe (Huila)
Domingo 28 de junio de 2009
Plaza de toros Monumental
Media plaza
Se lidiaron seis toros de Rocha Hermanos (propiedad de José Rocha), serios de presentación y de juego desigual. Muy ovacionados en el arrastre segundo, cuarto y quinto.
SEBASTIÁN VARGAS (obispo y oro): palmas y dos orejas
JOSÉ LUIS ROBAYO (verde botella y oro): silencio tras aviso en ambos.  
JORGE ENRIQUE PIRAQUIVE (rejoneador): oreja y vuelta al ruedo

 

 

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