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LA APUESTA DE MANUEL LIBARDO

 

Ubaté – Cundinamarca

Por
Rodrigo Urrego
Fotos: Diego Caballero y Rodrigo U.

 

Manuel Libardo ha vuelto a sonar. Y el torero quiere que su toreo vuelva a retumbar en las principales plazas colombianas. Ya sabe lo que es actuar en ferias de máxima responsabilidad. Bogotá, Cartagena, Manizales, Medellín y Duitama, donde ha tenido la fortuna de alternar con figuras del toreo.Pero aunque lo sepa, hace mucho que no lo recuerda. Lleva dos temporadas en las que las puertas de las plazas de primera no han vuelto a abrirse, y ahora encuentra las encuentra en medio de una mayor competencia.

Libardo, para quien el toreo es su máxima ambición, quiere volver a contar. Y para ello ha vuelto a Colombia con esa intención en la mira. Lleva dos años radicado en España. Y aunque solo ha tenido la oportunidad de hacer el paseíllo en contados festivales, ese tiempo, dice el torero, le ha servido para caminar con más fuerza. Allí ha comprobado lo que significa el milagro de verse anunciado en un cartel. Pero aunque no llegue la ocasión de vestirse de luces, el entrenar en la Casa de Campo de Madrid (ese parque ciudadela donde además se encuentra la venta de El Batán) ha sido un escenario donde alimentar las ilusiones toreando de salón.

Allí, rodeado de muchos profesionales españoles, y otros tantos latinos, Libardo ha podido “estar metido en el toro”, como él mismo lo afirma. Este año, además, estuvo convertido casi en la sombra de Matías Tejela. Lo acompañaba todo lado, a entrenar y a torear en la intimidad del campo, en tantos tentaderos de machos y hembras, que allí, se convierten para los nuestros en una auténtica  responsabilidad. “Estar en España te ayuda a mentalizarte. Así no se toree, todo el tiempo está uno conectado con el toro. O hablas con los profesionales, o entrenas, o vas al campo. Eso ayuda para saber a que lugar quieres llegar”, dice el torero.

Y el lugar de Manuel Libardo es ese mismo que supo saborear en sus primeras dos temporadas. El de las ferias, los hoteles cinco estrellas, las corridas serias, las elevadas pulsaciones por el compromiso y la responsabilidad. Aunque no busca en el pasado aquellos errores que pudieron haberle marginado de aquel lugar de privilegio, Libardo ya pasó la página.

 

Y solo tiene, entre ceja y ceja, la que aún está en blanco, con tanto espacio por delante para llenar con las letras de su tauromaquia una historia que lo vuelva a llevar al lugar de sus ambiciones.

Esa apuesta tiene un solo camino. El triunfo. Claro y contundente. Y ante sus ojos tiene varios escenarios donde sabe que puede tener mayor resonancia. El principal, sin duda, el de la Santamaría de Bogotá. Volverá a la primera plaza del país, donde alguna vez actuó junto a Enrique Ponce y Manzanares, y donde quiere volver a alternar con las figuras del toreo.

La cita será el 19 de agosto. En la corrida del festival de Verano donde, junto al matador Guerrita Chico, se convertirá en el primer torero en hacer dos veces el paseíllo en una cita en la que hay muy poco que perder y casi todo por ganar.

El torero de Ubaté es consciente que su futuro puede depender de lo que pase ese día ante toros de Ambaló. Un triunfo podría significar un aceite para las bisagras de esas puertas que alguna vez se le cerraron. La otra posibilidad, prefiere no contemplarla. Sin embargo, Libardo aún no piensa en esa fecha. Porque una semana antes volverá a la plaza de su natal Ubaté. Y para él, más que nadie, el compromiso es doble ante la exigencia de sus paisanos.

 

Antes de estos dos compromisos estuvimos con Manuel Libardo en el campo, en la Hacienda El Billete, ubicada precisamente en Ubaté. Allí, donde pastan los toros de Garzón Hermanos, el torero quiso demostrar a quienes allí nos encontrábamos que lo suyo son más que palabras ambiciosas. A pesar del frío y la lluvia, el piso embarrado, el torero de Ubaté asumió el tentadero como si fuera el único contrato a la vista. Por eso pidió permiso para torear con el capote y atreverse en quites que no eran sus mejores fortalezas años atrás. Y con la muleta, no solo el sitio y las distancias, o el temple que casi siempre se le ha comprobado. Sino que reveló que también es capaz de repentizar esas suertes que nunca se entrenan, que sólo salen de vez en cuando, y que muchos llaman inspiración. Puede ser el anuncio de un nuevo Manuel Libardo.  

 

 

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