Manizales, tercera novillada SERGIO BLANCO ,UN ESCALÓN POR ENCIMA
El novillero santandereano estuvo a la altura de las expectativas y triunfó como estaba obligado a hacerlo, con contundencia. Álvaro Marín tuvo una tarde de contrastes con dos caras muy opuestas, mientras que el debut de Juan Manuel Noreña fue infortunado. Texto y fotos
El tercer cupo a la novillada de feria de Manizales estaba en disputa en la última tarde. Aunque los tres novilleros tendrían las mismas posibilidades, la realidad era muy distinta. En un cartel descompensado, el blanco de toda atención, y por ende de máximas responsabilidades era Sergio Blanco. El novillero santandereano venía precedido de su segunda campaña con picadores en ruedos españoles, y el “enfrentarse” con dos toreros locales con poco oficio, reducía las opciones a lo que se llamaría “terna de a uno”. Ese es el punto de partida de una tarde de muchos contrastes. Porque Sergio Blanco marcó la diferencia frente a sus dos alternantes, a los que poco miró en el ruedo, si quiera de reojo. Y en dos faenas de similar corte consiguió imponerse. Al nobilísimo primero lo lidió con temple, en muletazos de un trazo imponente, pulcro y suave. Consiguió lo que en un fin de semana parecía poco común, series ligadas de cinco o seis muletazos.
Tuvo un momento de descuido que por poco le vale una grave cornada. La aparatosa cogida milagrosamente no tuvo consecuencias. Se repuso e imprimió de dramatismo su faena, y tras una espada defectuosa, el pañuelo del presidente, que tuvo disparidad de criterios en toda la tarde, asomó con mucha facilidad. Si habían dudas, el santandereano las despejó con el cuarto. ‘Chepito’ fue, de lejos, el novillo más noble, y más fácil del encierro. Y con el oficio de Sergio Blanco, la cosa se convirtió en una plena conjunción. Dos actos tuvo la faena. Uno primero de toreo de categoría, con muletazos largos, profundos, acompañados por una inmejorable postura. Había estética. Y cuando el novillo parecía apagarse, una actitud vibrante en la que surgieron recortes y muletazos efectivos. El indulto empezó a murmurarse y la presidencia no estaba para hacerse de rogar. Como sí se hizo de rogar en el segundo de la tarde, cuando negó una oreja, de esas que tienen mucho peso, al pereirano Álvaro Marín. Un ex alumno de la escuela de Cali que torea poco, pero que sorprendió con una importante faena. Fue ante un novillo nada fácil, que tardaba mucho en perseguir la muleta, y aunque la tomaba bien, no repetía con claridad. Marín se puso en un sitio inmejorable. Y con buena presentación del engaño consiguió algo que -para quien tiene poco oficio- parecía imposible. Una faena de mucho mérito, con algunos muletazos profundos, cuando hubo continuidad. Y la estocada, en lo alto y de gran categoría. La gente pidió la oreja, la más justa a la altura de la tarde, pero el pañuelo se enredó de forma inexplicable. Pero como la tarde era de contrastes, la cara de Álvaro Marín en el quinto fue muy distinta. Es cierto que hubo algún muletazo suelto en la misma tónica, pero ante un novillo complejo, las ganas y la actitud no fueron el norte. ¿Cuál es la verdadera cara de Marín? Mejor guardar en la memoria la del primero de su lote. Y la cruz de la moneda fue la que le asomó a Juan Manuel Noreña. Debutaba con picadores, y el salto al escalafón superior de los novilleros no fue grato para él. En su primero, que también embestía a regañadientes, consiguió un par de series muy trabajadas, aguantando embestidas pausadas y dubitativas. Allí sorprendió. Pero con la espada nada que recordar.
El sexto parecía ser el novillo de la tarde. La luz se fue en la plaza y se paró la faena unos minutos. Pero las condiciones del de Ernesto Gutiérrez no podrían cambiar por un ‘apagón’. Allí hubo muchas dudas del torero, y otra infortunada suerte suprema.
Ficha
Se lidiaron seis novillos de Ernesto Gutiérrez Arango, voluminosos aunque poco ofensivos de pitones, y de comportamiento desigual. El cuarto, de nombre ‘Chepito’, identificado con el número 386, fue indultado. De buena condición primero, segundo y tercero; el sexto pasó inédito. Pesos: 406, 432, 416, 386, 438, 436 Kilos, respectivamente.
SERGIO BLANCO (celeste y oro): una oreja y dos orejas simbólicas
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