Volver

 

 

 

 

EL INOCENTE TORO DE LIDIA

 

Felipe Rocha Marulanda, ganadero de Achury Viejo

Después de casi una década de debates, el Parlamento de Cataluña resuelve prohibir (65 votos a favor, 55 en contra, 9 abstencionistas y un ausente) las corridas de toros. Mientras tanto en Colombia la Corte Constitucional se inclina, por mayoría, a favor de las costumbres arraigadas y respetables, como las peleas de gallos, corridas de toros, novilladas, corralejas.

 

¿Qué paradoja verdad? En Cataluña se politizan totalmente  las corridas de toros,  el debate y la pugna separatista de las izquierdas nacionalistas, socialistas y populares, confrontación agitada y motivada, desgraciadamente deja en medio al inocente toro de lidia.

 

 

La actividad cultural y libre se coacta, pues, en una región española de gran tradición taurina, aduciendo la protección animal. Manifiestan crueldad, sufrimiento y maltrato, violencia y tormento, en el espectáculo taurino. Estas son las razones discutibles en que se apoyan los enemigos de la Fiesta Nacional. Justifican así sus argumentos humanistas, civilistas y moralistas.

Pero también es cierto que se puede y debe reglamentar el espectáculo sin prohibir esta actividad sana y recreativa de nuestra tradición y costumbres desde tiempos remotos. Sería una grave agresión a esta expresión de arte y esparcimiento generalizado en todo nuestro territorio y países vecinos.

Tomémoslo y tratémoslo como un deporte sano (forma cultural), donde el torero burla la muerte artística y valientemente, materializada frente a la noble fiera.

Por lo tanto debemos proteger esta cultura tradicional y esta riqueza nacional, que brinda tantas oportunidades al hombre libre, pobre o rico, que goza con la presencia del toro bravo en una plaza.

La libertad es eso, libre, siempre y cuando no perjudique al prójimo, ¿verdad?

Respetemos las aficiones de unos y otros y preservemos este magnífico animal que nos regala la naturaleza o aniquilémoslo con un decreto o sentencia.

Insisto que el hombre sano y libre surge y construye, y el que prohíbe somete y destruye.

El diccionario de la lengua  Española  define así la palabra afición: inclinación, amor a alguna persona o cosa. Conjunto de personas que asisten asiduamente a determinados espectáculos o sienten vivo interés por ellos. Aficionado o aficionada: Que siente afición por alguna actividad. Que cultiva o practica, un arte,  oficio, ciencia o deporte.  

 

FELIPE ROCHA MARULANDA

Ganadero de Achury Viejo