MANUEL LIBARDO Y ANDRÉS CHICA SE CERRARON EL TRIUNFO
Medellín abrió las puertas de la Macarena en pleno mes de agosto para dar oportunidad a un sexteto de toreros que por distintas circunstancias no han podido consolidar sus nombres en las principales ferias. Tres ganaderías que daban las garantías suficientes y seis toreros, unos más nuevos que otros, llevaron a la plaza alrededor de tres mil personas que al final supieron reconocer el esfuerzo de los mismos. Manuel Libardo y Andrés Chica tuvieron el permio cerca pero sus malas ejecuciones en la suerte suprema hicieron que cambiaran las orejas por vueltas al ruedo. Manuel Libardo tuvo una actuación llena de toreria y de saber estar en la plaza. Supo entender las buenas condiciones del toro de Monterrey, con calidad, recorrido y de buenas hechuras, pero que duró poco. Con el capote hubo gusto, tanto en las verónicas como en los delantales, así como variedad en un quite por tafalleras, pero sobre todo, hubo dos medias verónicas que dejaron ver la calidad del toro y del torero.
No fue larga la faena. Tres tandas por el pitón derecho, cortas en cantidad de muletazos porque el toro se quería ir, pero largas en recorrido y profundidad del muletazo. Con la izquierda hubo desmayo en los muletazos y cadencia en los pocos naturales que el torero pudo robarle al de Monterrey. Las manoletinas finales dejaron la faena en un punto alto que la espada no refrendó. Vuelta al ruedo, tras petición. El rejoneador Andrés Chica tuvo una buena actuación ante un toro de La Carolina, desde el inicio, al parar y templar la codiciosa embestida del toro y pararlo en los mismos medios. Dos rejones de castigo en todo lo alto cerraron su primer tercio. Andrés, que posee una gran doma, supo además medir los tiempos de su faena, no sobró una banderilla ni una ovación de galería, todo fue una muestra de un rejoneador en ascenso. Las banderillas, la suerte del violín o las cortas fueron de gran exposición por parte de sus jacas y del rejoneador, además de una gran colocación. Si hubo un pero a su actuación fue la rapidez con que paso por momentos al colocar alguna banderilla. Una gran labor que además no necesito la intervención de sus subalternos, como tanto se prodiga en los últimos tiempos. El fallo con el rejón de muerte se llevó un seguro triunfo. Había abierto la tarde Guillermo Perlaruiz, con un toro de Ernesto Gutiérrez. Puso mucha voluntad ante un animal que tenía medio recorrido y que quiso sacar complicaciones. El torero de Manizales, que debutaba en esta plaza, logró instrumentar derechazos hasta donde esa media embestía lo permitía. Fue una labor de empeño y de torero maduro. Con el capote hubo buena ejecución en las verónicas que sirvieron para abrir la tarde. Ovación Cesar Manotas sorteó el segundo toro de Ernesto Gutiérrez, el más hecho de la corrida y de buenas hechuras al que recibió bien a la verónica, donde se dejó ver la buena dispocisicion que traía el torero de Cartagena. Buen puyazo del picador caleño Hildebrando Nieto. Con la muleta llegó una primera tanda por la mano derecha donde al toro se le aprecio su calidad y a Manotas su entrega en muletazos que fueron largos y de planta firme. Manotas no abandonó sus deseos ni su disposición, pero equivocó las distancias y la faena perdió en ritmo hasta diluirse. Un pinchazo en el que resulto volteado y una estocada tendida cerraron su balance. Silencio José Fernando Alzate tiene valor y con esa cualidad planteó cara a un toro de La Carolina que no lo puso fácil. Fue un toro probón, que no terminó de definirse en su embestida. Alzate lo recibió con dos largas cambiadas. Instrumento muletazos de mérito con la mano derecha a un toro que nunca humilló. Se llevó una fuerte voltereta, la cual se veía venir, al intentar faena cerrado en tablas, en una muestra de un valor que atropella la razón. Un aviso. El último toro reseñado se malogró en el ruedo al estrellarse varias veces en el burladero. La empresa permitió la salida del sobrero de la misma ganadería del titular, la de Monterrey, un toro de feas hechuras que terminó rajado. Ante este toro Moreno Muñoz solo pudo dejarse ver en algunas verónicas donde se le vio a gusto y que precedieron a un gran puyazo de Clovis Velásquez. Lo demás fue un querer y no poder del torero, por que el toro nunca quiso. Silencio.
Ficha Un tercio de entrada
Se lidiaron toros de Ernesto Gutiérrez (1° y 4°), Monterrey (2° y 6°, este como sobrero) y La Carolina (3°, para rejones y 5°).
Guillermo Perlaruiz: ovación
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