TRES OREJAS PARA J.E. PIRAQUIVE EN UNA NOCHE EN LA QUE TAMBIÉN TRIUNFO LA FIESTA.
Texto Diego Caballero
La antesala del festejo en Chia, presento a los antitaurinos causando disturbios a la entrada de la plaza, en actos de barbarie en contra del publico que asistía o quería asistir a la corrida y en contra de la misma autoridad. Insultos, amenazas y piedras a los caballos de rejonear, fueron algunos de los recursos que sacaron los ¨antis¨ para mostrar su ¨fines¨ pacifistas y animalistas. La plaza registro media entrada, la otra mitad se tuvo que devolver a sus casas, atemorizadas por las protestas que los amenazaban si entraban a los tendidos. Los que pudieron entrar disfrutaron de una buena noche, en la que se escucharon fuertes ovaciones de un público que se sentía herido y quería por medio de sus ovaciones, defender una fiesta que les apasiona. Abrió la noche Juan Rafael con un buen toro al que clavo varias banderillas y al que corrió bien de costado acomodando el ritmo de su caballo a la embestida del toro. No fueron muchos los detalles que llenaron su faena, a Juan Rafael se le vio dolido de su mano derecha y por eso quizás no estuvo a gusto del todo. A su segundo le hubiera podido cortar una oreja pero el toro tardo en doblar, tras una faena en la que el rejoneador llego a los tendidos con las banderillas y con la suerte de la rosa al final de la faena. Jorge Enrique Piraquive cortó una oreja del primero, un ejemplar que se lo pensó para acudir a los caballos, la oreja fue un premio a su insistencia y a sus ganas de agradar. Lo importante llego para cerrar la noche. Una labor de buen conjunto desde el mismo inicio a portagayola, para luego pararlo dándole auténticos capotazos con la grupa y sorteando las embestidas con temple.
Clavo siempre arriba, las banderillas cortas fueron el penúltimo acto de una faena que tuvo un muy buen nivel. Luego llego un rejonazo de efectos fulminantes que pusieron las dos orejas en las manos del rejoneador. La corrida que comenzó temerosa por lo que sucedía en las afueras de la plaza, termino triunfal, no solo por el triunfo del rejoneador bogotano, también lo fue, por que los toreros defendieron su profesión y siguieron adelante con la corrida que estuvo a punto de suspenderse. Y lo fue aún más, por que el público en la plaza defendió su pasión.
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