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Reportajes

 

 

Sebastián Castella:
Líder de la nueva generación

Sebastián Castella se recuperó de una cornada en Sevilla y afrontó un mes de mayo con enorme decisión. Triunfó en todos los compromisos que sucedieron después del percance, siendo los más resonantes los que tuvieron a Las Ventas como escenario. Pudo salir a hombros en dos oportunidades, pero lo importante es que se ganó el respeto de la afición más exigente. Su firme valor e inteligencia lo consolidan como el líder de la nueva generación.

 

 


Por Rodrigo Urrego Bautista
Fotos Botan (cedidas por los representantes del torero)--------------------------------
El hurto de la puerta grande


Fuentes: www.mundotoro.com, www.las-ventas.com, A.B.C., La Razón, Diario Siglo XXI, 6 Toros 6, Aplausos.

En los primeros días de febrero Sebastián Castella terminaba su gira por Colombia con un gran triunfo en la plaza de Bogotá. Tras triunfar en la plaza colombiana que aún no se le rendía, el torero francés confesó la obsesión de asaltar el privilegiado grupo de los líderes del toreo (distinto al del escalafón) . Lo definió como el año de su consagración definitiva en el que a costa de su sangre debía conquistar plazas como Sevilla y Madrid. Objetivo que, mediada la temporada europea, empieza a saldarse con creces.

Castella vio derramar su sangre sobre el albero de la Maestranza de Sevilla y el muslo, que un toro de Puerto de San Lorenzo le rasgó como de un certero navajazo, se reestableció en menos de un mes. El francés se levantó del lecho de herido y ante sus ojos se vislumbraba un mes de mayo plagado de compromisos de alta responsabilidad en plazas españolas y francesas. Pero Madrid era para él, como para todos los que en esa plaza se ven anunciados, la principal apuesta de finales de primavera.

El domingo de Ramos había llamado la atención en Las Ventas por el sereno valor con que se enfrentó a dos toros imposibles de Cortijoliva y El Cahoso. Pero en la feria de San Isidro el torero salió con la decisión desbordante de triunfo, sin dejarlo al azar. Embistieran o no sus oponentes, fueran nobles o peligrosos, había que ganar a ley el éxito. Así lo hizo Castella.

 


El hurto de la puerta grande