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Tras diez años de su última salida
a hombros, César Rincón volvió a abrir la puerta
grande de Las Ventas. Su apoteósico triunfo le mereció todos
los honores de la feria de San Isidro a la que rescató del tedio;
reconquistó la cúspide del toreo contemporáneo. En
la primera década del siglo XXI Rincón revalidó el
carácter eterno de su toreo y recuperó la idolatría
del público de Madrid. Con seis puertas grandes, es el torero en
activo que más veces ha conseguido salir a hombros camino de la
Puerta de Alcalá.
Por
Rodrigo Urrego Bautista
fotos
cedidas por el torero
César
Rincón comenzó el año de 1991 siendo la máxima
figura del toreo en su país. Había cumplido unas fugaces
incursiones en Europa, pero fueron las ferias colombianas donde el torero
bogotano se midió frente a los nombres más ilustres del
toreo español, superándolos con triunfos resonantes y esperanzadores.
Aquel año, su paso por la temporada bogotana fue, sencillamente,
arrollador. Saldó sus dos actuaciones en la Santamaría con
seis orejas cortadas a toros de Ernesto González, Vistahermosa
y Chicalá y las figuras ibéricas con que alternó,
Roberto Domínguez, Emilio Muñoz, Manili y Jesulín
de Ubrique, no pudieron acompañarle en sus dos salidas a hombros.
Atrás quedaban recuerdos amargos y dolorosos, uno de ellos a punto
estuvo de cobrarle la vida en la plaza de toros de Palmira. En noviembre
de 1990, un toro de Ambaló le propinó una gravísima
cornada en el Triángulo de Scarpa al ejecutar la suerte suprema,
pero en un milagro de vida, en menos de un mes, Rincón era el triunfador
de la feria de Quito.
De la mano del taurino y apoderado español Luis Álvarez,
Rincón llegó a la primavera española con pocos pero
importantes contratos. Arrancó la temporada de 1991 en la feria
de Fallas en Valencia en corrida televisada para toda España. Sin
triunfar rutilantemente, el torero colombiano dejó las credenciales
de quien quiere ser máxima figura del toreo.
Para ello, el camino más corto, y a la vez el más difícil,
suponía el deslumbrante ruedo de la plaza de toros de Las Ventas.
Luis Álvarez consigue anunciar el nombre de César el 28
de marzo, días antes de la feria de San Isidro. Un cartel, en ese
entonces modesto, anunciaba como director de lidia al torero colombiano,
que a su vez sería padrino de confirmación de Raúl
Zorita, mientras que el joven Enrique Ponce oficiaría como testigo.
La corrida de Celestino Cuadri resultó complicada y los toreros,
especialmente Rincón y Ponce estuvieron muy por encima de las condiciones
y el colombiano impresionó a los empresarios de Madrid, en ese
entonces, los hermanos Lozano.
Gracias a su importante actuación, la empresa recompensó
a César al incluirlo en una de las corridas de la feria de San
Isidro, decisión que fue recibida con escepticismo y polémica
por los intransigentes aficionados de Las Ventas.
Martes
21 de mayo de 1991
Primera salida a hombros
Miércoles 22 de mayo de 1991
“Torero, torero”
Jueves
6 de junio de 1991
El rey del toreo y el Rey de España
Martes 1 de octubre de 1991
“Por una puerta o por otra”
Lunes 29 de mayo de 1995
Someter al toro, someter al público
Miércoles 18 de mayo de 2005
Torero de época
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