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SALVADOR CORTÉS SE ADUEÑÓ DE LA MAESTRANZA




Por encima de las grandes actuaciones de Enrique Ponce, sobre todo, y Sebastián Castella que cortó dos orejas, el máximo triunfador de la Feria de Sevilla fue Salvador Cortés. Un torero de buen concepto y humilde personalidad que cortó cuatro orejas y salió por la puerta del príncipe de la Maestranza, algo que los aficionados de La Maestranza no veían en las últimas tres décadas.



Redacción

Fotos J. Arjona


La puerta del príncipe se abrió sólo una vez en la recién concluida feria de abril, y fue el sevillano Salvador Cortés el único capaz de cumplir con todos los requisitos y hacer los mejores argumentos para encontrar la llave de la puerta más preciada por la torería en La Maestranza de Sevilla. Cortó cuatro orejas en la corrida del viernes 28 de abril, tras cuajar a plenitud dos toros de Parladé a los que dejo crudos en el caballo, apuesta que dio sus frutos en la muleta.


Hacía más de 36 años que un torero, en ese entonces Limeño II, no cortaba cuatro orejas en una sola tarde, hasta que Salvador Cortés repitiera la gesta y además reeditara lo que había conseguido en la feria de 2005, cuando tomó la alternativa con el auspiciante avala de haber cortado dos orejas a un toro de Torrealta.

El pasado año, su triunfo no pasó de ser el anuncio de lo que sería una revelación. Su alternativa y su triunfo llegaron precisamente cuando el sistema tiene cerradas las puertas de todas las ferias, apenas cuando la temporada española no deja de alborear. Las nada agradables sustituciones fueron un alivio para encontrar un pequeño espacio en ferias de categoría, como Pamplona, pero su triunfo tampoco parecía valer para las primeras ferias de 2006.


Incluso, en la Maestranza, su nombre apenas fue incluido en un solo cartel, situación que ponía más peliagudo el futuro de una de las grandes revelaciones de la temporada. Por eso la tarde del viernes de farolillos suponía una nueva apuesta.

Tras cortar las cuatro orejas y salir por la puerta del príncipe, Salvador aguarda la llamada de las empresas, aunque es conciente que aún tiene mucho que decir y ratificar. “Este es un pequeño paso que he dado pero el camino es muy largo. Hay que ir batalla tras batalla y todos los días intentar ganarlas”, dijo el torero sevillano en declaraciones a la Cadena Ser de España.


Cortés se había preparado para su nueva cita en Sevilla. Con las ganas y la ilusión de apoderarse del toreo salió al ruedo maestrante, también con la presión de demostrar que lo de 2005 no había sido una casualidad.


“Desde que me anunciaron en Sevilla estaba muy mentalizado, porque me anunciaron una sola tarde y tenía que pasar algo”, señaló Cortés en el programa Los Toros que dirige Maolo Molés. “El año pasado corté dos orejas y creía que todo iba ser más fácil y no ha sido. La única manera era cortando ni una oreja ni dos, tenían que ser cuatro”, puntualizó.

En su primer toro, aprovechó la movilidad del de Parladé para hacer una faena en la que el temple fue la mayor virtud, además de entregarse en la suerte suprema y dejar una estocada en lo alto, fulminante. A sus manos pararon con justicia las dos primeras orejas de la tarde, y con la cuota inicial de la puerta del príncipe, se fue a abrirla en el sexto, sin dejar nada a la suerte, y por eso se fue frente a la inmensa puerta de chiqueros de Sevilla para esperar el toro a porta gayola.


“Yo nunca lo había hecho y nunca se me había pasado por la cabeza”, reveló. “Pero siempre he escuchado a las grandes figuras del toreo decir que hay días en que hay que hacer un esfuerzo y olvidarse del cuerpo y hay que salir a la plaza sin saber si vuelves o no. Creo que ese día era el clave, porque tras haberle cortado las dos orejas al primero, con lo difícil que es, tenía que buscar la manera de salir por la puerta del príncipe. Yo no buscaba la otra oreja solo, buscaba las dos orejas también, y así fue”, manifestó.


Cortés, de familia de dinastía taurina, protagonizó ese día, junto con su hermano, el también matador de toros Luis Mariscal, uno de los momentos más emotivos de la feria. Salvador le brindó la muerte del toro a Mariscal quien se encontraba en una de las localidades de la plaza sevillana.

“Ese brindis era una pequeña inyección de moral para que siga”, dijo. “Lo veo que no para de entrenar y siempre va al campo con migo a pesar que lleva 5 o 6 años sin vestirse de torero esperando que llegue el momento que llegue sin parar de prepararse. Eso es muy duro y hay que ver que esa afición que tiene para aguantarlo”.


Y tras el brindis, una faena donde sobresalió la largura de los muletazos, en series ligadas que tuvieron resonancia, gracias a que el toro transmitía porque el torero lo había dejado, apenas sangrar, en la suerte de varas. Otra vez se jugó la vida en la estocada, y aunque esta vez salió con la taleguilla rota, el toro cayó fulminado. Otras dos orejas paseó en la vuelta al ruedo.

Aunque Salvador deseaba conseguir un triunfo semejante, es sincero al decir que no lo esperaba. “Uno quiere, lo que pasa es que a veces no siempre se consigue. Pero el querer es poder y creo que ahora mi vida como torero va cambiar y las cosas se pondrán mejor”.


Las claves del triunfo, para el sevillano son, además de la afición la continua preparación. Durante el invierno, tras una lesión que le impidió presentarse en la Feria de Cali para la cual estaba anunciado con toros de Ernesto González, se internó en el campo de donde no salió y espera seguir allí hasta que se convierta en figura de los ruedos.

 

 


“Me tenía que preparar mucho porque aquí no regalan nada y si uno no está preparado pues… La preparación es el 50 por ciento de lo que uno consigue, Mi padre ha vivido toda la vida de esto y aprendes cosas y te cuentan las cosas que han hecho, la vida en el campo y el entrenamiento. Eso me lo tomé muy en serio y lo hice. Me metí en el campo y todavía no he salido de allí, sólo lo haré hasta que consiga ser alguien en el toreo”, expresó el máximo triunfador de la feria de Sevilla.


Para Salvador cortés ahora vendrán etapas quizás más duras, pues tanto trabajo le supuso su inclusión en algunas ferias que ahora tendrá que apostar para mantenerse en ellas. Tras abrir la puerta más importante de Sevilla, su próximo objetivo se centra en Madrid, donde, en la inmediata feria de San Isidro, irá a confirmar su alternativa. La puerta grande que da a la calle de Alcalá está en la mira.





* Declaraciones sustraídas del programa Los Toros de la Cadena Ser (España), en la emisión del domingo 30 de abril de 2006.